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Psicología de Omar

Adaptación a la escuela, 10 consejos para la familia

Adaptación a la escuela

La consulta externa de psicología en los hospitales pediátricos tiene por lo general mucha actividad durante casi todo el año, pero hay momentos picos que se distribuyen de manera homogénea todos los años en determinadas épocas, en que el reclamo de atención por parte de la familia aumenta considerablemente. Ese es el caso de la segunda quincena de septiembre y el mes de octubre. El motivo: problemas en la adaptación a la escuela.

El primer día de clases en la escuela es un hito importante, tanto para la familia como para los niños. Ya desde 15 días antes de la entrada a la escuela la familia se repara para el inicio del curso escolar. El niño ha tenido unas prolongadas vacaciones y ha perdido muchos de los hábitos asociados a la escuela. Se acuesta tarde, se levanta muy avanzada la mañana, come a deshoras, prácticamente no ha practicado más la lectura, hace sus necesidades fisiológicas en cualquier horario y ha consumido mucho tiempo jugando, con mínimas obligaciones y responsabilidades.

En muy poco tiempo deberá el niño reordenar todos sus hábitos. Todas sus rutinas cotidianas giran ahora alrededor de la escuela. Vuelve el levantarse temprano y el corre-corre para llegar puntual, el forrado de libretas y libros, las loncheras (conocidas en Cuba como “la jabita de la merienda”) y los uniformes. Tantos cambios generan ansiedad, inseguridad, llantos, dificultad para conciliar el sueño. Muchos de estos sentimientos se presentan también en los padres. Sobre todo, cuando es una experiencia nueva (la entrada al círculo infantil o guardería, el preescolar o el primer grado).

En estos casos es frecuente que, de una forma u otra, toda la familia esté implicada. Todos con una expectativa alta en tanto el cambio implica que su niño es ya más grande, a lo que se suma la inseguridad y el temor por lo desconocido, por la separación y por el posible mal desempeño del niño en las nuevas condiciones.

Por fin llega el primer lunes, las calles se llenan de padres y madres, con sus niños, camino de la escuela. Una andanada de algarabía y uniformes. Todos contentos, muchos nerviosos. Se inician algunos días o semanas de llantos matutinos, de desespero y también de alegrías. Los días pasan rápido y ya a la semana la mayoría de los niños que inician la escuela no lloran al dejar a sus padres, solo algunos continúan haciéndolo.

El personal escolar orienta a los padres de los que lloran. No desesperarse, dar más tiempo, tener confianza, pero el tiempo continua y el niño no encuentra acomodo en la escuela, todas las mañanas llora sin consuelo. Han pasado 15 días, es desgarrador para la madre dejar el niño en la escuela o guardería. Ya el problema por lo general se extiende a la noche anterior, preguntan si mañana hay que ir a la escuela, se acuestan llorando, duermen intranquilos se despiertan negativos y es frecuente que vomiten el desayuno camino de la escuela.

Para la familia por lo general ya es suficiente, hay que buscar ayuda especializada.

Aspectos a tener en cuenta

Todos los cambios en la vida del niño, la entrada a la escuela es uno de ellos, generan por lo general resistencias y es imprescindible un tiempo para la adaptación a ellos.

El periodo en que transcurre la adaptación a la escuela oscila por lo general en alrededor de un mes. Clic para tuitear

El periodo en que transcurre la adaptación a la escuela oscila por lo general en alrededor de un mes. Por lo que los padres no deben desesperarse antes y deben dar al menos ese tiempo.

La inadaptación no se asocia a problemas estructurales o funcionales de la escuela, no es factible buscar la solución cambiándolo de escuela o aula. Al menos no debe ser esta de las primeras alternativas a valorar.

En cada inicio de curso escolar pueden aparecer problemas de adaptación independientemente del grado que curse el niño, pero por lo general estos problemas son más prolongados e intensos en los casos ya mencionados al inicio y en los casos de adaptaciones a regímenes internos.

He observado con mucha frecuencia que los niños con dificultades para la adaptación, una vez que la logran, tienden a tener mayor motivación por la guardería o la escuela.

Si despues de haberse adaptado a la escuela o colegio, el niño comienza a hacerle rechazo, entonces estamos ante otro problema: la fobia escolar.

Grados de inadaptación

Los principales síntomas asociados a los problemas de adaptación a la escuela son, el llanto (que a diferencia de la rabieta o perreta, esta si expresa real sufrimiento) y la negativa a separarse de los padres. Pueden asociarse otros síntomas como ansiedad, tristeza, trastornos de alimentación, trastornos digestivos y del sueño.

En los problemas de adaptación a la escuela pueden observarse 3 grados:

LeveModeradoSevero
Los síntomas solo ocurren en las mañanas, sin otras alteraciones durante el día. Los niños no quieren quedarse por las mañanas y no quieren irse cuando lo van a buscarLos síntomas se mantienen durante todo el día, afectando la participación del niño en las actividades y sus relaciones con otros niñosLos síntomas no desaparecen con la recogida del niño por la tarde, se intensifican en la noche antes de ir a la cama, se puede afectar el sueño y pueden aparecer vómito matutinos

En los casos severos, los tres grados pueden aparecer como etapas por las que atraviesa la inadaptación del niño. Por lo general la secuencia es inicialmente rápida; leve, moderado, severo. Para luego revertirse más lentamente; moderado, leve hasta desaparecer. Independientemente del grado de severidad, los periodos de tiempo que se consideran normales para lograr la adaptación se mantienen en un mes aproximadamente.

Qué puede hacer la familia para favorecer la adaptación a la escuela o guardería

  1. No hablar de la escuela o guardería. Las cosas de la escuela se quedan en la escuela. No es recomendable hablarle al niño ni en bien ni en mal sobre el tema, al menos mientras dure la adaptación.
  2. No preguntar al niño sobre lo que pasó o hizo durante el día en la escuela o guardería. es mejor no centrar la atención del niño sobre lo que no está aceptando.
  3. Estimular cualquier tipo de progreso en la adaptación por pequeño que este sea. Ser abundante en elogios, atribuirle mayor autoridad y la categoría de niño grande, por estar ya en la escuela.
  4. Escalonar la separación. Durante la adaptación no es recomendable que el niño vaya a la escuela con su principal figura de apoyo, es más difícil separarse de ella para quedarse en un ambiente que no le es seguro o agradable. Resulta conveniente que se separe de la principal figura de apoyo en la casa, para ir a la escuela con alguien de la familia que genere menos dependencia, para una vez allí separarse de este último.
  5. Salir con suficiente tiempo para no ir con apuros. El recorrido para ir a la escuela debe ser pausado, cuidando de no generar desesperación o atropello y debe evitarse hablar de la escuela durante el trayecto.
  6. Llegar con al menos media hora de anticipación. Sobre todo en los primeros grados, el grupo se forma cada día. Llegar antes significa que los demás según lleguen se pongan a jugar y que el grupo se vaya formando a su alrededor. Llegar a última hora es encontrar un grupo formado, monolítico al cual le es difícil entrar.
  7. No mostrar apuro en la separación. No puede ser llegar y soltar al niño de manera apresurada para ir al trabajo o regresar a casa. Es recomendable quedarse en el lugar, sin interactuar mucho con el niño para permitir la socialización con otros niños, pero estando presente para dar apoyo.
  8. Llevar pequeños obsequios a la maestra o educadora. Una flor, una tarjeta, u otro obsequio sencillo para su maestra o educadora puede ser un estimulante para la adaptación del niño.
  9. Cumplir estrictamente los horarios establecidos de recogida del niño. Recoger siempre a la hora exacta un retraso en la recogida puede aumentar la ansiedad del niño, su inseguridad y ser muy dañino en el proceso de adaptación.
  10. No mentirle al niño. No es recomendable hacer promesas que no serán cumplidas. Nunca decirle que lo recogerá temprano para después no hacerlo, es importante siempre decirle la verdad.

Si a pesar de haber cumplido estas recomendaciones y pasado un mes del inicio de las clases, la inadaptación se mantiene o agrava, debe buscarse ayuda especializada (Psicología, Psiquiatría Infantil, Pediatría o neuropediatría).

Una última recomendación…

No se atormente. Disfrute con su hijo esa etapa de la vida, la inadaptación es solo una reacción del niño al cambio en su vida. No significa que los niños van a sufrir siempre en la escuela. Esto es solo una etapa por la que tiene que pasar y de la cual no quedará ni el recuerdo.

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