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Psicología de Omar

Adoptar un niño, lo que debe tener en cuenta

Adoptar un niño

El matrimonio o la unión de la pareja es un paso importante en la formación de una nueva familia, pero la familia no se completa hasta el nacimiento de los hijos. Lamentablemente algunas personas no pueden o no logran concebirlos, otros deciden no hacerlo. Para ellos la mejor opción es adoptar un niño, pero la decisión de adoptar implica una importante responsabilidad, no debe ser tomada a la ligera y en ella deben participar ambos miembros de la pareja.

El niño que será adoptado tiene una familia biológica de origen que le ha aportado toda su genética y que en muchos casos es totalmente desconocida para los padres adoptivos y no todo en el desarrollo de los niños y en su personalidad futura es aprendido por la educación.

Los factores genéticos y biológicos en general son heredados de padres a hijos y no tardarán en expresarse en el niño adoptado por lo que la familia puede y va necesariamente a encontrarse con múltiples fenómenos que aparecerán de forma inesperada y para los cuales no se está preparado.

Recomendaciones a los padres que decidan adoptar un hijo

De cualquier modo, la adopción puede ser una experiencia enriquecedora tanto para los padres como para los hijos adoptivos, siempre y cuando se tengan en cuenta determinados elementos:

¿Les gustan los niños a ambos miembros de la pareja?

Este aspecto tiene una importancia meridiana, En mi experiencia los adultos que refieren que no les gustan los niños por lo general sufren una metamorfosis con la llegada de los hijos y pueden tornarse tan cariñosos y expresivos con sus hijos como los que siempre les gustaron los niños. Sin embargo, este cambio no es tan seguro cuando se trata de una adopción.

Quiero ser suficientemente explícito, veámoslo en otro contexto. Con frecuencia los hijos de un matrimonio anterior, aunque se asuman como hijos propios no son tratados con el mismo afecto que los hijos concebidos en el matrimonio, aun cuando las diferencias sean sutiles las madres frecuentemente las perciben, y no pocas veces las justifican. Es que el otro no es de él.

En el caso de la adopción la situación es más compleja, el niño es de los dos, pero a la vez no es de él y tampoco de ella. Los padres biológicos viven un periodo de preparación: la concepción, el embarazo, el nacimiento, que genera lazos afectivos que no se tiene en la adopción.

¿Son suficientemente sólidas las relaciones de pareja como para enfrentar la adopción?

La maternidad y la educación consumen tiempo y esfuerzos, implican restricciones para la vida de ambos miembros de la familia. Las prioridades de la familia cambian con la llegada de un niño, a partir de este momento aumentan desorbitadamente los requerimientos sobre cada miembro. Ya el tiempo y la atención que antes recibían de parte de su pareja no pueden ser los mimos.

El niño de alguna manera compite con el padre por la atención de la madre, lo mismo ocurre a la inversa. Cambian los intereses, el estilo de vida, las costumbres se resienten, ya nadie puede, como antes, hacer lo que le place a la hora que le place.

Ante tal situación es legítimo que al menos uno de los miembros de la pareja se cuestione si realmente hizo bien al adoptar al niño, pero ya no es momento para tales dudas la adopción es un fenómeno irreversible y no puede ser de otro modo.

¿Existen las condiciones materiales necesarias para decidir adoptar un niño?

Aun cuando sueños y utopías pueden señalar el camino contrario, me parece que es oportuno reflexionar, previo a la toma de decisión, si la pareja tiene condiciones económicas que faciliten dar el paso de la adopción. Los niños necesitan alimentarse, vestirse, una cuna y una cama, educación. Ocasionalmente requieren medicamentos, tratamientos médicos específicos que en el caso de los niños adoptados no pueden muchas veces predecirse.

Para todo ello y más, la economía familiar tiene que ser suficiente.

¿Están ambos miembros de la familia preparados para manejar adecuadamente la adopción?

Uno de los problemas más comunes que enfrentan las parejas de padres adoptivos es la comunicación con el niño. Muchos padres tienen temor a que el niño sepa que es adoptado y a como el niño podrá gestionar esa información. Para muchos nunca es el momento adecuado, ni el niño es suficientemente grande para saber.

La información en estos casos se pospone y luego se vuelve a posponer. En mi consulta he conocido de varios casos que el niño descubre que es adoptado estando ya en la adolescencia. Invariablemente en todos ellos las consecuencias fueron nefastas para el bienestar del hijo y no menos complejas para los padres. Violencia, reproches, rupturas familiares y abandonos del hogar.

Ningún hijo disfruta de saber que fue abandonado, que es un recogido, nadie agradece nada cuando le han mentido sobre su origen.

A mi juicio lo recomendable es que la información de que es adoptado, el niño la debe manejar desde siempre, desde que diga mamá o papá hay que explicarle que sí, efectivamente son sus padres porque lo atienden y lo quieren, pero que hay otros padres que son los biológicos.

Suele tener buen resultado explicar con la ayuda del ejemplo del huevo que se pone a una gallina, esta lo empolla y lo cuida, ¿quién es la mamá, la gallina que puso el huevo? Lo que hace padres y familia no necesariamente es el vínculo biológico, ser padre también es amar, proteger, educar y preparar al niño para la vida.

El niño que desde siempre sabe sobre su origen nunca será sorprendido. Puede que el niño pida conocer a sus padres biológicos, o que estos quisiesen conocer al niño, en cada caso, el qué hacer depende de cada situación y del consenso de opiniones de la familia adoptiva. Cualquier decisión puede tener consecuencias muy variadas.

¿Puede cualquier pareja adoptar?

En principio sí, todas las parejas que cumplan los requisitos mencionados pueden tomar la decisión de adoptar, si así lo desean y en dependencia, claro está, que cumplan los requisitos legales de las regulaciones jurídicas vigentes en cada país.

En los últimos tiempos se debate y cuestiona si las parejas homosexuales podrían hacerlo. No me corresponde a mi dictar conclusiones ni leyes al respecto, pero lo que me parece claro es que los impedimentos en tal sentido son más legales y sociales, por trasfondos culturales y morales que realmente psicológicos.

Al final todos los seres humanos merecen el regalo de tener un hijo y los hijos el regalo de tener madre y padre.

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