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Psicología de Omar

Conducta agresiva en el niño

Conducta agresivia en el niño

Con relativa frecuencia, acuden a mi consulta de psicología infantil, personas buscando ayuda por la agresividad de sus hijos. Muchas veces los mueve sus propias preocupaciones sobre la actitud y conducta agresiva en el niño, otras son conminados a buscar ayuda por escuelas, instituciones o personas responsabilizadas con el cuidado.

En un artículo anterior tratamos de establecer diferencias entre la agresividad y conductas de autodefensa en los menores, no para crear la ilusión de una agresividad buena y otra mala, solo para llamar la atención de los padres, abuelos, o cualquier persona interesada en la educación de los niños; de que en determinadas situaciones y contexto la conducta violenta del niño puede tener alguna justificación y puede y debe ser valorada de manera diferente.

Vistas tales diferencias (si aún no has leído el artículo, puedes hacerlo dando click aquí) voy a centrarme en esta oportunidad en la agresividad. No en la conducta defensiva que en ocasiones puedan asumir los niños, sino en aquella que es una conducta habitual del niño y que parte de él mismo, sin que medie un motivo que la justifique. Por lo general utilizada como un mecanismo inadecuado de imposición, de lograr lo que quiere o simplemente hacer su voluntad por imposición forzosa.

Tipos de conducta agresiva en el niño

La agresividad puede presentarse de diferentes formas en los niños. Puede ser agresividad verbal, física, o ambas unidas.

Agresividad verbal

La agresividad verbal se refiere al actuar de manera violenta sobre las demás personas solo mediante la palabra. Lo más frecuente es que este tipo de agresividad se muestre dentro de los marcos del hogar y fundamentalmente contra los adultos responsabilizados con el cuidado y la educación del niño.

Muchas veces este tipo de agresividad es interpretada como que el niño es malcriado, falto de respeto o que es un niño contestón y con frecuencia se le resta importancia. No es considerada como una forma de agresividad a no ser que esta se valga de improperios e insultos demasiado fuertes e hirientes.

Una característica de esta agresividad es que frecuentemente los niños se muestran muy agresivos con los miembros de la familia, pero fuera del hogar suelen ser especialmente cobardes.

Agresividad física

La agresividad física, por su parte, es una forma más clara de actitud violenta en el niño, en tanto implica acciones en el plano material, dar golpes, patear, morder, lanzar objetos. Puede estar dirigida hacia los objetos, principalmente los juguetes; contra los animales (con conductas que pueden llegar a ser de extrema crueldad) o contra las personas.

En este último caso la agresividad puede presentarse contra otros niños o contra los adultos, fundamentalmente con los que convive, aunque en casos críticos puede enfocarse a adultos extraños.

De manera concreta las formas descritas pueden presentarse solas o combinadas, pudiendo llegar en algunos casos a estar presente, todas, en un mismo niño.

¿Es malo un niño con conductas agresivas?

La agresividad no siempre está indisolublemente ligada a niños malos o con malos sentimientos. Por el contrario, en mi consulta, sobre todo en niños mayores, he visto con frecuencia la presencia de sentimientos de culpa, carencia de afecto y sentimientos de soledad y abandono subyacentes en la conducta agresiva.

Muchas veces he encontrado en ellos una profunda necesidad de tener amigos, pero su conducta violenta les impide ser aceptados. Esta carencia, en mi criterio, se solapa en la actitud violenta, lo que hace que disfruten y se sienten importantes cuando los demás niños le temen e intenten con frecuencia asumir un liderazgo o al menos una posición privilegiada en los grupos, basados en el miedo.

Por demás he observado una marcada coexistencia entre la agresividad y la impulsividad en todas las edades que conforman la niñez. En muy rara ocasión la conducta violenta se sustenta en una toma de decisión del niño, no es planificada ni intencional y a ella poco aportan los procesos cognitivos del niño.

El niño, sobre todo a partir de la edad escolar, ya sabe que no debe maltratar a los demás y por lo general no quiere hacerlo. Pero cuando se dan determinadas condiciones, su actitud violenta emerge sin freno alguno. Avalada por determinantes sobre los que el niño no tiene, ni ejerce, control alguno y en los que el raciocinio y el autocontrol le son inoperantes.

Enfoques en la determinación de la conducta agresiva

En la determinación de la conducta agresiva existen diferentes interpretaciones desde el punto de vista psicológico, las cuales pueden ser reducidas a dos grandes posiciones: lo innato y lo aprendido.

Conducta agresiva innata

La primera de estas posiciones está relacionada fundamentalmente con la comprensión de la agresividad como un instinto intrínseco al ser humano, que nace con la persona y cuya única finalidad es su expresión y mediante él, la búsqueda y obtención de placer.

Si se acepta esta idea como válida, poco puede hacerse para su modificación, en tanto, al ser innatos, los instintos, son inconmovibles. Por tanto, toda búsqueda de solución a la conducta del niño estará en la creación y desarrollo de la capacidad y la fuerza suficientes para su control y o represión.

Aceptar esta posición, implica la comprensión de que los instintos no son aberraciones que se presentan en determinadas personas y en otras no. Los niños que muestran instintos agresivos, no son diferentes y mucho menos peores que los demás por poseerlos. De hecho, todas las personas los poseen.

El problema no está en tener instintos agresivos, sino en la debilidad para su represión o al menos su control. Lo que implica que la búsqueda de solución a la conducta del niño deberá estar enfocada, no a la modificación de la conducta por la eliminación de los instintos, sino, por el fortalecimiento de la capacidad de autocontrol sobre los mismos.

El problema no está en tener instintos agresivos, sino en la debilidad para su represión o al menos su control Clic para tuitear

Conducta agresiva aprendida

La segunda posición es no menos interesante y valiosa. La conducta agresiva del niño se entiende como un mecanismo de imposición aprendido por el individuo en su desarrollo y proveniente de su contexto de desarrollo y de las relaciones sociales que es establecen en él.

Desde esta posición la agresividad no es un instinto, sino, simple y llanamente, una conducta aprendida, lo que da pie a ideas como: “la violencia genera violencia”. En mi consulta, por más de 30 años, he observado una invariablemente marcada coincidencia entre la violencia en el niño y el uso de métodos educativos violentos por parte de los adultos responsabilizados con su educación.

Recalco esta idea, no he observado esta relación con otras formas de violencia doméstica, las cuales generan múltiples alteraciones, pero en mi experiencia guardan menos relación con la conducta violenta en el niño.

Asumir que la agresividad en los niños es una conducta aprendida, implica por su parte, centrar los esfuerzos para modificar la conducta en la posibilidad de eliminación de la agresividad a partir de la adecuación de los métodos educativos utilizados por la familia.

Aspectos comunes a ambos enfoques de agresividad infantil

Ambas explicaciones del fenómeno de la violencia en el niño tienen independientemente de su enfoque dos aspectos en común.

  1. La conducta agresiva en el niño es modificable y por tanto es legítimo todo esfuerzo de la familia en la búsqueda de solución a esta problemática.
  2. La eliminación de la conducta agresiva es factible mediante la modificación de las influencias educativas en la familia, ya sea para fomentar el desarrollo del autocontrol sobre los instintos o para desarrollar mecanismos adecuados y no violentos de imposición.

Recomendaciones para evitar y eliminar la violencia en los niños

  • No emplear métodos educativos violentos por los efectos que estos métodos pueden tener en el aprendizaje de la agresividad como método de imposición. Lea los 2 artículos que sobre este tema tenemos publicado en nuestro blog: Los métodos educativos violentos y sus efectos.
  • Utilizar métodos educativos adecuados, que no generen, ni induzcan la violencia. Lea los 2 artículos sobre este tema ya publicados en el blog Premisas para educar bien a los hijos y Guía para educar bien a los hijos.
  • Cubrir las necesidades afectivas de los niños con afecto, evitar el rechazo de la conducta del niño. Lea el articulo ya publicado en el blog sobre el afecto y el rechazo.
  • Evite el consumo de pantallas, ni aun los materiales para niños están exentos de generar actitudes violentas. Lea nuestro artículo Los niños y las pantallas de video.
  • No permita los juegos virtuales, por lo general generan violencia, aun cuando el juego no tenga un contenido violento el competir contra la máquina y siempre perder genera conductas agresivas en el niño.

Estas recomendaciones se multiplican cuando usted revise los artículos publicados en este blog, que les recomendamos. Si no se soluciona el problema debe buscar ayuda especializada de psicología, neuro pediatría pediatría o psiquiatría infantil.

Solo me queda para finalizar señalar que nada de lo expuesto en este artículo es válido para la pseudo-agresividad, pero eso puede ser motivo para una futura publicación.

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