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Psicología de Omar

Decir NO a los niños es necesario para su educación

Decir no a los niños

Por lo general los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Doblan el hombro de sol a sol, se rompen el cerebro, duermen menos de los necesario, se colman de estrés y preocupaciones, todo con el fin de prosperar en la vida y después que tienen hijos lo sacrifican todo para que estos no pasen trabajo, para que tengan lo que ellos no tuvieron. En esa carrera interminable hacia lo imposible se pierde, muchas veces, la noción del cuando hay que parar, de cuando es necesario y conveniente decir NO a los niños.

Muchas personas creen en la inutilidad del no, incluso en su crueldad, no entienden por qué privar a sus hijos de gustos que están a su alcance facilitarle. Llegar a donde han llegado ha tenido muchas veces un costo muy alto, en esfuerzo, en privaciones, en sufrimientos y sacrificio. Aun entre las personas satisfechas por lo que han logrado, muchas de ellas sienten que el costo personal ha sido muy alto.

Nadie quiere que sus hijos tengan que vivir lo que ellos vivieron en términos negativos, nadie desea que sus hijos sufran, todos quieren lo mejor para ellos, es legítimo que se piense y sienta de esa manera. ¿Qué sentido tiene tanto sacrificio en la vida de los padres si no garantizar la seguridad y el bienestar de los hijos?

Todas las razones expuestas son entendibles, pero ¿qué pasa, cuando la familia lleva los niños a las tiendas?, la idea de decir no, de poner límites comienza a no ser tan descabellada.

¿Son los No necesarios?

He escuchado con frecuencia que las personas aprenden más de las cosas malas que les pasan que de las buenas y, al menos en lo personal doy crédito a esa idea. El no, se asocia de alguna manera a todo lo malo que nos ocurre, no lograr lo que se quería, no ser aceptado por los demás lo que se pretendía, no ser las cosas como se esperaban y de la forma que se ansiaban.

Cuando algo no funciona en la vida o la conducta de una persona, la misma está obligada a parar, a reconsiderar, a pensar, valorar alternativas, está obligada a aprender y crecer. La persona, de alguna manera llega a ser lo que es hoy como producto de ese aprendizaje, de ese constante esfuerzo principalmente ante los no que le da la vida.

Si fuese posible rebobinar el rollo de la vida, dar marcha atrás al tiempo y quitar los no que en la vida de cada persona se han presentado, es muy poco probable que cada persona siga siendo como es. En gran medida las personas son el producto del crecimiento personal experimentados por ellos en los avatares de su vida, aun en los peores, que tal vez sea de los que más aprenda, o de los que saque mejor aprendizaje.

La vida da muchos no, sin ellos hubiese sido imposible ser quienes somos. Para muchos de ellos las personas no estaban preparadas y son precisamente esos los que les provocan mayor sufrimiento. Por tanto, las personas deberían preocuparse por estar mejor reparadas para enfrentar los no que les da la vida y así mismo por preparar a sus hijos para la vida, en lo que juega un papel central prepararlos para los no que tendrán que enfrentar.

¿Cuál es la preparación que los niños necesitan para enfrentar los no de su vida futura?

Sin lugar a dudas los hijos necesitan durante la niñez que se estimulen sus procesos cognoscitivos, su inteligencia, que se cultiven sus sentimientos, sus intereses, su capacidad de enfrentar situaciones, de buscar alternativas en la vida. Pero esto no será suficiente, aun cuando se haga de manera óptima. Todas las capacidades desarrolladas son de valor, pero serán insuficientes para evitar todos los escollos de la vida.

Por tanto, el niño necesitará algo más, necesitará el desarrollo de su capacidad de aceptar los no. Esto significa desarrollo del autocontrol, que incluye el control por sí mismo de sus emociones y también el control de su conducta. Ser capaz de aceptar, dentro de cierto rango, los no que les dará la vida. Tienen que aprender a valorar el derecho de los demás y su relación con el suyo propio. Tienen que aprender que no todo en la vida es como ellos quieren.

Es precisamente la familia y en el contexto de la casa, donde se logran o no, desde las primeras etapas de la vida (alrededor del primer año), iniciar tales aprendizajes. Si acostumbramos a los niños a tener todo lo que quieran, hacer solo lo que les plazca, si no aprenden el valor de las cosas, si no aprenden que hay cosas que no pueden ser, muy poco estaremos formándolos para la vida que les espera.

Los niños necesitan los no en su educación y les llevará tiempo y esfuerzo aprenderlos. Los padres deberán tener mucha paciencia y ecuanimidad, porque, sin ellos su educación será incompleta y sus sufrimientos y los de los que le rodeen en su vida futura serán muchos. Sin embargo, esto no es tan sencillo como desde afuera parece. Lograr comprensión de la necesidad del no es solo la primera parte de la solución del problema y tal vez la más sencilla, otro asunto bien diferente es estar de acuerdo en a qué decir no y qué aceptar.

En mi experiencia en consulta he visto familias que lo permiten todo, o casi todo, muestran una marcada dificultad para establecer límites que deban ser cumplidos por el niño, he visto otras en las que exageran innecesariamente los no, dejando entrever una deficiencia en sus niveles de tolerancia y una sobre exigencia en los niños que a la postre tampoco resulta ventajosa.

En otros casos, los sí y los “no” no están, para nada, bien definidos y su indefinición crea una situación ambigua que imposibilita cualquier aprendizaje por parte de los niños.

Recomendaciones sobre el uso en familia de los no para los niños.

  • Los límites tienen que estar presente en la educación de los niños. Una educación basada solo en el sí es por lo general una educación incompleta que no prepara a los niños para la vida
  • Nunca deben prevalecer las prohibiciones. La educación de los niños no puede ser nunca una obligación o castigo, se necesita cierto nivel de tolerancia, la casa nunca debe parecer una academia militar.
  • Los no, pueden acompañarse o no de explicaciones. En dependencia de la situación, de a qué se refiera el no y de las características y reacciones del propio niño, se decide si se explica o no. Es conveniente que el predominio sea con explicaciones que faciliten el aprendizaje, pero no debe olvidarse que la vida da muchos no sin explicaciones y la persona tiene que ser capaz de aceptar.
  • Las normas deben ser mantenidas con firmeza. Nunca debe decirse sí después de haberse dicho no, aun en presencia de rabietas o caprichos.
  • Es importante que todos los miembros de la familia entiendan la necesidad de los no y su utilización y que se pongan de acuerdo al establecer las reglas en casa.
  • Impedir que la conducta negada se realice, no tiene sentido que algo se prohíba y luego se permita, basta muchas veces con aguantar la mano o impedir el paso del niño.
  • No usar métodos violentos para establecer prohibiciones y decir no, son innecesarios los regaños, gritos, castigo y mucho menos se le debe pegar al niño (Lea los artículos ya publicados sobre los métodos educativos violentos y sus efectos).

He escuchado con frecuencia de la aspiración de muchos padres de que sus hijos sean como ellos, y del orgullo de haberlo logrado. No les hagamos a nuestros hijos la vida demasiado fácil, si bien no hay necesidad de complicársela, tampoco es bueno que les resolvamos todos sus problemas, que le evitemos sus privaciones, sus esfuerzos, que los privemos del no.

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