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Psicología de Omar

Dormir la siesta, importancia del sueño del mediodía

Dormir la siesta

Quizás lo que más hace que los padres y en especial las madres, acudan a mi consulta es la intranquilidad de sus hijos. Esto no resulta extraño si se tiene en cuenta que la tal vez esta sea la más frecuente de las expresiones de la ansiedad en los niños. Las causas a las que se asocia la intranquilidad son muy variadas, desde procesos muy complejos hasta otros muy simples como el simple hecho de no dormir la siesta.

Sueño nocturno vs sueño mediodía

Generalmente a los adultos les preocupa con mayor frecuencia que los niños tengan dificultades para conciliar un sueño tranquilo, estable y reparador durante la noche. Algunos aspectos que pueden estar incidiendo en esta valoración se relacionan con algunas creencias sobre el dormir la siesta:

  • Los padres generalmente tampoco duermen la siesta, y frecuentemente nadie más en la casa acostumbra a hacerlo. En tales casos se valora el dormir la siesta como una costumbre familiar, que puede o no tenerse en la familia y que el niño, como parte integrante de la misma, se ajustará a las normas de establecidas.
  • El sueño en la siesta es mucho más corto que el de la noche, por tal razón puede resultar menos importante y más prescindible. Esto hace que no se le dé mucha importancia a dormir la siesta. “Ya dormirá por la noche”.
  • En ocasiones en algunas situaciones o actividades familiares puede el sueño ser un obstáculo para su realización. La familia con alguna frecuencia realiza actividades sociales que rompen la rutina, reciben visitas, realizan visitas ellos mismos, actividades festivas, paseos u otras. En tales casos, si el niño se duerme, entorpece la dinámica de lo que se hace y esto puede ser un problema, por tanto puede ser hasta conveniente que no duerma la siesta.
  • Desconocimiento de hasta qué edad es imprescindible para el niño el sueño del medio día. Algunos padres que asisten a mi consulta le dan importancia a tomar la siesta durante el primer año de vida, después de eso no. Otros refieren que es necesario hasta los dos o tres años. Algunos hablan de los cinco años, otros de los siete, los 10, 12 y hasta 15 o 16 años.
  • Si el niño duerme al medio día entonces no dormirá bien por la noche porque estará menos cansado.

Nada de esto ocurre con el sueño de por la noche, que sí es valorado como necesario y que no lograrlo o hacerlo sin calidad, se convierte en un problema doble, la lógica preocupación por la salud y el descanso del niño por un lado y las molestias y afectaciones al descanso de los padres por otro. Es poco frecuente que dificultades para dormir la siesta se conviertan en causa principal para la búsqueda de ayuda especializada, lo cual sí es frecuente cuando, tales dificultades, se refieren al sueño nocturno.

El dormir la siesta se ha convertido para muchos padres en una especie de sueño de segundo nivel, poco importante y que puede no respetarse, sin que esto tenga implicaciones mayores para el niño y para la familia. Sin embargo, todas estas valoraciones sobre la importancia de la siesta son preocupantes. Dormir la siesta resulta más que necesario para los niños que lo que creen muchos padres.

Necesidad de tomar la siesta en los bebés y niños

  1. Es una falacia pensar, que porque el niño no durmió la siesta, por la noche estará más cansado y dormirá mejor. Cuando un niño no duerme la siesta los niveles de excitación en el sistema nervioso son muy altos y mantenidos lo que dificulta lograr la inhibición necesaria o su adecuada generalización para conciliar un sueño tranquilo, estable y reparador durante la noche.
  2. La falta de generalización de la inhibición durante el sueño, por permanencia de focos de excitación muy fuertes y duraderos, puede acarrear variadas afectaciones como son: sueño intranquilo, sueño partido, pesadillas, terror nocturno, entre otras manifestaciones desagradables.
  3. La recuperación del niño durante el sueño nocturno se compromete y el niño despierta con excitaciones residuales del día anterior, sobre las cuales se acumulan las propias del día.
  4. El mantenimiento de la excitación por períodos prolongados de tiempo desorganiza la conducta en los niños. Los hace más intranquilos, irascibles, desobedientes, inestables durante el día.

Romper, por tanto, la cadena de excitaciones del día es una necesidad para la estabilidad de los niños, su bienestar y el control de su conducta. Sobre todo, mientras el desarrollo de los procesos voluntarios y su capacidad de autocontrol, estén limitado por la insuficiente madurez de su sistema nervioso.

¿Hasta qué edad los niños deben dormir la siesta?

Lo descrito anteriormente nos lleva a establecer un límite de edad por debajo del cual los niños no deben dejar de dormir la siesta. Ese límite, a mi criterio, nunca debe ser antes de los siete años.

Para los niños es importante dormir la siesta hasta los 7 años Clic para tuitear

¿Cuánto tiempo deben dormir los niños por el mediodía?

Otro aspecto a definir es el tiempo que deben dormir la siesta. Por lo general los niños duermen alrededor de una y hasta dos horas, más de ese tiempo no considero que deba ser necesario, aunque algunos niños más dormilones pueden extenderse, sin afectar otras actividades del día ni el sueño de por la noche.

Un tiempo menor, que puede limitarse a minutos, puede presentarse en algunos niños. Realmente la duración de la siesta no es, a mi juicio, un aspecto de mucha relevancia, obedece entre otros factores a las características individuales de cada niño. Lo importante más que cuánto duerme, es que se duerma, no importa tanto el tiempo, que la cadena de excitaciones del día se fragmente, que marque un nuevo comienzo de carga.

¿Cómo hacer para que el niño duerma la siesta?

Para muchos padres lograr que sus hijos duerman la siesta es un verdadero y complicado reto, mientras más excitado está el niño más necesita del sueño a esa hora, pero menos aceptará entregarse a él. En algunos casos es en extremo difícil estructurar un hábito adecuado de dormir la siesta. En tales casos tal vez sea necesario que la familia tenga en cuenta determinados criterios.

Recomendaciones para cuando el niño no acepta dormir la siesta

  • Evitar el uso de métodos educativos violentos. Asociar el sueño al castigo, o a emociones negativas, puede ser en extremo nocivo para el sueño e del niño.
  • Disminuir la alteración del niño mediante higiene del sueño una hora antes. El ambiente debe ser en extremo tranquilo al menos una hora antes de la siesta, para lograr la sedación del niño y su mejor disposición al sueño.
  • Aprovechar la postpandrial. Después de ingerir alimentos en el almuerzo, el proceso de digestión refuerza la circulación sanguínea en relación al proceso digestivo, lo que provoca cierto estado de somnolencia muy favorable al logro del sueño.
  • Realizar actividades tranquilas. Acompañar al niño cuando se dispone a dormir la siesta. Realizar con él actividades tranquilas como cantar canciones infantiles, contar cuentos o leer, suelen favorecer la conciliación del mismo.
  • Evitar risas y retozos. Las tendencias del niño a jugar de manera más activa, que no se ajusten a las actividades ya mencionadas, deben ser neutralizados, pues pueden interferir con la inhibición que se desea para la aparición del sueño.
  • Repetir diariamente hasta lograrlo. No importa que no se logre el sueño del niño en los primeros días que se intente, el adulto, lejos de frustrarse debe insistir y repetir estas recomendaciones, hasta lograr la formación del hábito.
  • Despertar al niño después de la siesta. Cuando el niño pasa más de dos horas durmiendo la siesta, sí, y solo sí, se afecta la conciliación del sueño por las noches, entonces es recomendable interrumpir el sueño sin despertar de manera brusca.

El sueño al mediodía o dormir la siesta, es una necesidad para los niños menores de siete años, pero esta necesidad no siempre en consciente y en no pocos casos los niños se niegan rotundamente a esta práctica.

Puede que no todas sus preocupaciones, amigo lector, hayan sido adecuadamente tratadas, y puede que sean otras sus opiniones. Sería conveniente para nosotros que reflejase sus criterios en el formulario que aparece al final el artículo.

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