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Psicología de Omar

Guía para educar bien a los hijos

EJE AFECTIVO Guía para educar bien a los hijos

En la educación de los niños no hay recetas válidas. Este artículo complementa las premisas para educar bien a los hijos y propone una guía con 11 recomendaciones que sirvan de ayuda a los padres, pero en modo alguno pretende llenar el vacío de información escrita sobre la educación infantil.

Es fácil, en lo relacionado a la educación familiar, señalar lo que no debe hacerse, como por ejemplo el uso de métodos educativos violentos. Pero es extraordinariamente difícil decir qué se debe hacer. Cada niño es distinto, incluso los gemelos lo son. Cada ambiente es diferente, con personas diferentes que han vivido una experiencia única, con concepciones y valores propios. Cada situación y cada momento en que se encuentran los niños es irrepetible.

Con cada niño, la actitud del adulto debe ser diferente, lo que sirve para uno no necesariamente sirve para otro que esté en la misma situación. Lo que es adecuado en un contexto determinado puede ser la peor influencia en otro, con el mismo niño. Educar bien a los hijos es un arte que implica creatividad.

Educar bien a los hijos es un arte que implica creatividad. Clic para tuitear

¿Libre albedrío o guiar la formación y desarrollo del niño?

Muchos científicos y profesionales han abogado, sobre todo en los últimos años, por el libre albedrío en la educación de los niños. Para ellos el ser humano tiende al autodesarrollo y al crecimiento personal. Por libre albedrío se entiende dejar crecer al niño sin interferencias, viene siendo a mi juicio, algo así como no intentar educar para facilitar la autoeducación, la autodeterminación, y el autocrecimiento personal.

Más explícitamente, esto significa no interferir con criterios de cómo queremos que sea o cómo creemos que debe ser esa nueva persona que es nuestro hijo o hija. Dejarlo ser él. Incluso algunos estudiosos llegan a creer y tal vez tengan su razón, que interferir puede hacer más mal que bien. Refieren que tal intervención genera sufrimiento, bloquea el desarrollo y puede provocar neurotismo.

Interesante forma de pensar y muy linda a mi juicio, basada en el respeto al niño, en la confianza en el hombre y su capacidad de ser bueno de por sí. Sin embargo, a pesar de lo que pueda haber interpretado quien haya leído el artículo sobre los métodos educativos violentos, no comparto totalmente esta idea. Veo válido el libre albedrío dentro de ciertos límites que deben ser controlados y que no contradicen la necesidad de dirección y guía de los niños en su formación y desarrollo como personas.

Tampoco creo en la renuncia al respeto, la autoridad, y mucho menos en la inutilidad de la disciplina, a mi juicio son imprescindibles para la
educación. Nadie hace lo que quiere. Y es precisamente en la familia donde debe el niño aprender a ponderar, a aceptar los NO.

La falta de guía en la educación de los niños puede ser peligrosa. Clic para tuitear

Si se acepta el libre albedrío como vía para la verdadera educación no tendría sentido hablar de métodos educativos y para mí esto sería absurdo. Las excitaciones son inherentes al ser humano, la formación de las inhibiciones es resultado de la educación. La falta de guía en la educación de los niños puede ser en extremo peligrosa.

Entiendo por métodos educativos adecuados, todas aquellas herramientas, estrategias, formas o estilos, que utiliza la familia para la formación de sus hijos, que permiten, además de la asimilación de un determinado contenido educativo, la conformación de actitudes, sentimientos, hábitos, habilidades, y conductas pro sociales y que no generan efectos indeseados como emociones y afectos negativos.

Quien usa métodos adecuados para educar bien a los hijos rara vez se verá precisado a usar los métodos violentos que tanto daño provocan.

Recomendaciones para educar bien a los hijos

A continuación les enumero 11 recomendaciones que sirven como guía para educar bien a los hijos:

  1. Estímulo. Se refiere a la aprobación, reconocimiento o gratificación de las conductas adecuadas del niño. Elogiar, que significa decir de forma clara y directa lo que me gustó de lo que hizo y por qué me gustó. Es más propenso el ser humano a protestar por lo que no le agrada que a elogiar por lo bien hecho. Esa tendencia debe ser invertida.
  2. Juego. El juego tiene un valor educativo poderoso. Los niños aprenden jugando. Facilite al niño la posibilidad de jugar con otros niños, evite intervenir usted, deje que el resuelva las situaciones que se presenten, y luego analice con él lo ocurrido y sus consecuencias posibles. Analice, pero cuídese de no criticar al niño y sus decisiones.
  3. Énfasis en Repetición. Repetir, repetir, repetir hasta la saciedad, verbal y prácticamente, sin cansarse de hacerlo. La repetición convierte la conducta en hábito.
  4. Afecto. La comunicación afectiva es imprescindible. Querer al niño no es suficiente. El niño tiene que sentir que es querido, tal cual es.
  5. Firmeza. El adulto tiene que ser firme en lo que pretende o afirma. No hay que pelear, gritar, pegar, para hacerse valer con el niño. No estoy bravo, pero es no, con mucha dulzura, pero sigue siendo no.
  6. Ejercitación práctica. Dar oportunidad de poner en práctica buenas conductas. Estimularlo a hacerlo y por hacerlo.
  7. Consistencia. Tiene mucho que ver con la firmeza. Lo que es no, es no hoy mañana y siempre, aquí y en cualquier lugar con cualquier persona. A lo que al final diré que sí, no debo primero decir que no, si ya dije que no, no puedo ceder y decir que sí. No espere respeto del niño si antes no se respeta usted mismo.
  8. Tolerancia y paciencia. Nunca olvidar que es un niño, que se equivoca, que comete errores, que nada puede ser perfecto. No perder nunca la perspectiva a largo plazo y no desesperarse.
  9. Imitación. El ideal de los niños y sus patrones de conducta son siempre concretos (quiero ser fuerte como papá, grande como mi tío, linda como mamá). Es importante utilizar los patrones para guiar la conducta, hablar de ellos, cómo hacen las cosas, cómo eran cuando pequeños. Describir bien los patrones facilita la imitación de su conducta.
  10. Verbalizar sus ideas. La comunicación debe ser utilizada para explicar lo que se espera de él. Se debe hablar mucho de conductas buenas, hablar sobre los miembros de la familia, decir de ellos todo lo buenos que son y realzar sus méritos.
  11. Omisión de críticas. Nunca debe hablarse de la mala conducta. Hacerlo, de alguna manera atrae la atención sobre ella, lo cual puede reforzarla. La crítica realza lo mal hecho pero no esclarece cuál es la conducta adecuada.

Aclaraciones

Cuatro aclaraciones que me parecen oportunas:

  • La imitación solo se logra con una fuerte relación afectiva.
  • La suma de la firmeza, la consistencia y el afecto determinan la única y verdadera autoridad.
  • La firmeza es la base del respeto.
  • Autoridad y respeto no quiere decir miedo
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