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Psicología de Omar

La vida de los hijos y padres después del divorcio

Hijos y Padres después del divorcio

Desde el segundo artículo (Cómo comunicarle al niño el divorcio de los padres) de la serie sobre el divorcio que he estado publicando en las últimas semanas, he prestado especial atención a diferentes aristas de las relaciones y la comunicación entre los miembros de la familia, incluido los hijos, cuando los padres enfrentan el divorcio. Pero ¿cómo transcurre la vida de los hijos y padres después del divorcio?

En este artículo pretendo abordar otro de los aspectos medulares comunicativos que cotidianamente afectan y que su solución se vuelve compleja en medio de la separación. Tanto el hijo, como ambos padres, necesitan mantener una relación fuerte y sistemática entre ellos. Pero, aun cuando se trata de algo entendible, construir esta relación desde nuevas bases, signadas por la separación de los padres, es realmente complicado.

Uno de los padres, inevitablemente, dejará de convivir con los hijos y esta distancia física generalmente arrastra consecuencias. Las situaciones más frecuentes que he observado y atendido en mis pacientes se exponen a continuación, aunque para nada pretendo las que pueden presentarse.

El desentendimiento físico – afectivo del padre que se va de la casa

Frecuentemente es el padre es quien se separa del niño. En los casos que atiendo en consulta por lo general es el hombre, pero en modo alguno esto significa que en algunos casos no sea la madre quien se separa dejando a los hijos al cuidado del padre. Con el tiempo el progenitos que se aparta tiende a tener ocupaciones en su vida que limitan su capacidad de pensar prioritariamente en los hijos.

Esto, contrario a lo que comúnmente se interpreta, no es precisamente que el padre ya no quiera al hijo. El roce diario perdido hace que aparezcan preocupaciones cotidianas diferentes que ocupan su mente y de la solución de las cuales es responsable. Con frecuencia me he entrevistado con padres que están en esta situación y que aseguran querer a su hijo, y su discurso es convincente, pero muy alejado de la idea que se ha formado su niño.

Es cierto que la lejanía física, al despojar de la responsabilidad constante de atender las demandas de los hijos, puede provocar el establecimiento de otras prioridades y si bien el padre siente que quiere al niño, esto no garantiza que el niño no sea desatendido y de alguna manera abandonado afectivamente.

El padre por lo general no quiere hacerlo, pero la vida lo lleva por ese camino, aunque la vida no actuó sin su permiso. Ocurren estas cosas cuando las personas se terminan por acostumbrar a la separación y se acomodan a ella. Es por tanto responsabilidad del padre no apartarse de los hijos, no pueden convivir, pero nada puede evitar que se vean constante y sistemáticamente. La separación puede ser la causa del abandono, pero también de la complicidad, del juego conjunto, del disfrute más intenso, del tiempo más escaso.

Recomendación al padre que se va de la casa

Por lo anterior, mi recomendación al padre que se va, es:

No se deje vencer por la costumbre, no se acomode, su hijo está creciendo en otra parte y corre el riesgo de perdérselo.

El temor del padre a la lejanía afectiva

Pude parecer a simple vista contradictorio con lo planteado anteriormente, que venga yo ahora, en mi sano juicio, a recomendarle a los padres que se alejen de los hijos. Sin embargo, es precisamente lo que estoy haciendo.

Si bien la costumbre puede alejar a los padres de los hijos, y eso tiene efectos nocivos, por lo general ella aparece con el tiempo. El padre recién divorciado y separado, tiende a temer a la separación de los hijos. Esta vez es la costumbre contraria, la de vivir con ellos la que juega la mala pasada. El padre que acaba de divorciarse intenta frecuentemente hacer valer a extremos su derecho a estar con el niño, lo va a ver todos los días, lo llama por teléfono cada noche, no le pierde ni pie ni pisada.

La separación se reedita cada día, a cada momento, con su envoltorio de llanto y sufrimiento. Por cruel que parezca, la muerte es más dura, pero a ella se adaptan los niños con mayor facilidad que al divorcio cuando los padres temen a la lejanía afectiva. La muerte es implacable, es tangible, el niño no ve más al ser querido, su única alternativa es adaptarse a una realidad fija, que no cambia (si desea conocer más sobre este tema puede consultar el artículo ya publicado La muerte de un ser querido, ¿cómo afrontarla?). Pero esto no es lo que ocurre en este caso.

Esta situación no es para nada exclusiva del divorcio, aplica para cualquier tipo de separación entre hijos y padres. Es frecuente en los padres emigrados o que se alejan por motivos laborales. Las llamadas telefónicas y videos llamadas constantes, terminan en muchos casos, por destruir la estabilidad y el bienestar de los hijos.

Recomendación para después de la separación

Por eso es que, si bien es recomendable una constante y sistemática relación con los hijos para toda la vida, también lo es, en algunos casos, el tomar cierta distancia en los primeros meses del divorcio para hacer de alguna manera, efectiva la separación y facilitar el proceso de adaptación. Este tomar distancia debe ser conciliado con la expareja, dejando claro que es un distanciamiento necesario y hacerse en la medida que el niño lo necesite.

Rivalidades y competiciones por el cariño del niño

¿A quién quieres más el niño?” No por lo frecuente que esta pregunta se les hace a los hijos deja de parecerme inoportuna. El dar a escoger constantemente al niño entre uno y otro progenitor es realmente cruel e injusto. Pero no lo es solo la simple pregunta, también lo es el que uno de los padres asuma ser menos querido por el niño, lo cual lleva a reproches constantes.

Hace poco tiempo una madre se lamentaba en mi consulta de que su hijo, injustamente quería más al padre que a ella, llegando a amenazarla de irse con él cuando fuese grande. Su sufrimiento era realmente profundo, no entendía como, después de habérselo dado todo en la vida, el niño quisiera más a su papá que lo había atendido realmente poco.

No es poco frecuente que esto ocurra, es lógico y hasta cierto punto normal. Tanto los niños como los adultos, todo el mundo, necesitan lo que no tienen, nadie tiene hambre en el mismo momento de haber terminado de comer. Así mismo a mamá el niño la tiene, la tiene incondicionalmente, en todo momento, sin embargo le falta papá. El niño necesita el cariño del padre, su atención, y la necesita por la sencilla razón de que es lo que le falta.

El niño no es consciente de cuanto necesita a mamá, pero la falta de papá es un vacío con el que tiene que lidiar cotidianamente. Sus expresiones no son equivalentes a querer más al papá, aunque lo diga de esa manera, son expresión de necesitarlo más por el hecho de no tenerlo.

Recomendación cuando parece que el hijo quiere más a uno de los padres después del divorcio

Los padres nunca deben competir por el cariño del niño. No deben sentirse mal porque su hijo quiera mucho al otro, ni deben poner al niño nunca en la encrucijada de tener que escoger entre uno u otro. Eso les recomiendo.

Promesas y mentiras

Pocas situaciones provocan tanto daño a mediano y largo plazo como las promesas incumplidas y las mentiras. Esta es otra actitud que frecuentemente se observa en los padres divorciados. Ilusionar al niño, para luego no actuar en correspondencia e incumplir lo prometido. Esta acciones provocan una profunda desilusión, por el niño quedarse esperando lo prometido, ya sea un regalo, un paseo o una simple visita de su padre o madre. No se trata solo de haber perdido lo que le prometieron, el problema y sus efectos son mucho mayores.

Se trata de quien le había prometido. Del sueño de que esta persona demuestra con lo que prometió su afecto, de la traición a la confianza y el cariño que el niño profesa por esa persona. De promesas incumplidas no hay que hablar mucho, de mentiras desenmascaradas tampoco. Nadie, a ninguna edad, puede perdonar si se repiten, siempre generan disgusto, desengaño, rechazo, una mezcla de ira por recibir tal trato y de culpa por haber confiado. Puede leer el artículo ya publicado sobre las mentiras.

El disfrute de la ilusión de la promesa es insignificante comparado con el dolor de la decepción que se sufre.

Recomendación sobre las promesas a los hijos

No hay que prometer nada a los hijos, ellos no piden promesas, no condicionen su cariño. De más está recomendarlo, cuídese de no mentir a los niños. Nunca prometa lo que no pueda cumplir. Y si promete entonces asúmalo y cumpla a toda costa, ni su hijo ni usted merecen las consecuencias de no cumplir

El niño en medio del conflicto

El niño es un saco o bolsa de críticas, me ha costado trabajo y tiempo encontrar el calificativo adecuado, creo que este podría servir. Los hijos de padres separados por lo común conviven al menos un tiempo con cada progenitor. No importa si ellos se llevan bien o no, por lo general por acuerdo entre los padres o por decisión externa a la pareja, la custodia es compartida.

Muchas veces y tal vez con razón, uno de los padres está disgustado con determinada actuación del otro, por promesas incumplidas, por irresponsabilidades, por múltiples percepciones, distorsionadas o no, o por cualquier razón y arremete verbalmente contra él sin estar este presente, pero sí el niño. El hijo, impávido, escucha oprobios sobre su papá o mamá.

En casos extremos las criticas pueden venir incluso de más de un emisor, cuando la familia del progenitor que critica se suma a este en la arremetida en forma agresiva, irónica o burlesca. Insisto que lo importante aquí no es si lo que se dice es cierto o no. Muy probablemente a quien van dirigidas las criticas las merece en su totalidad, lo curioso es que muy rara vez se entera que fue criticado, el niño claro está, evitará decírselo.

Tomemos distancia de esta reflexión para visualizarla mejor, si usted amigo lector escucha, de una persona a la que quiere mucho, criticas punzantes o burlas sobre su papá, ¿Se lo contaría a él?, si la persona que critica es alguien muy importante para usted, ¿Se opondría a la crítica? ¿Qué hacer entonces con las críticas que escuchó?

Le respondo, el niño las guarda para sí, y las sufre. El niño se convierte en un saco de críticas. El veneno lanzado contra el padre solo logra intoxicar al niño, lo daña donde más le duele, destruye su principal paradigma. La imagen que el hijo guarda de su padre se afecta, se mancha. Aclaro que esa imagen, por más que refleje al padre, es una valiosa posesión del niño y tendrá consecuencias negativas perderla. El padre tal vez nunca se entere y puede ser que merezca las críticas, pero de corazón les digo que el niño no las merece.

Recomendación sobre la crítica a su expareja

Muérdase la lengua antes de criticar a su expareja en presencia del niño, el dolor y el posible sangrado no serán nada comparados con las consecuencias de soltarla.

Las idas y venidas del niño

Dos padres, dos casas, dos formas, dos costumbres, dos sistemas diferentes, un constante aprender y desaprender normas, un repetido e interminable proceso de adaptación a uno y otro ambiente, una locura, un torbellino en la vida del niño.

Ante los cambios, se activan los procesos de adaptación y toda adaptación lleva un tiempo. En mi consulta es frecuente que los padres se quejen de que el niño regresa de casa de su expareja y no se le puede ni hablar, o no contestan o protestan. Los padres se preguntan “¿qué le habrán hecho al niño?”, “¿qué le dijeron allá?”, “¿Por qué está así?”, dudan de que las relaciones o el cuidado del niño estén bien en casa de su expareja, se cuestionan si el niño no quiere vivir en su casa.

Por lo general nada de eso tiene sentido, el niño está así porque necesita tiempo, necesita adaptarse al cambio.

Recomendaciones sobre las visitas del hijo a la casa del padre separado

Daré solo dos recomendaciones en este sentido:

Póngase de acuerdo con su expareja para en todo lo posible referente al niño hacer que al menos el manejo educativo del niño no sea diferente en las dos casas.

Segundo dele tiempo y espacio al niño cuando regrese de casa de su expareja, no le pregunte nada, no lo acose inmediatamente después de haber llegado, déjelo adaptarse al cambio. Pasada unas horas él contará todo y responderá cualquier pregunta.

Este artículo sé que atiende a muchos detalles y presenta varias recomendaciones, pero tiene un solo objetivo: que todos pensemos como hacer más feliz la vida de todos los implicados después de un divorcio. Puede comentarnos sus opiniones en el formulario mas abajo.

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