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Psicología de Omar

Mi hija es niña y tu hijo es niño, identidad de género en los niños

Identidad de género en los niños

Masculinidad y feminidad. Un tema álgido para tratar en estos tiempos. Hace ya muchos años, para el ejercicio en opción a la categoría docente de Profesor Auxiliar, tuve que presentar una ponencia científica. El tema que escogí fue, por haberlo trabajado bastante, la formación y desarrollo de la identidad de género en los niños. En el ejercicio me fue bien pero, al salir del lugar, el más eminente de los profesores que conformó el tribunal me dijo: “hiciste un buen examen, pero es lamentable que un profesional de tu nivel pierda el tiempo dedicándose a este tema”. Era el año 1998.

Ya él, con su visión de futuro, adelantaba lo que ocurriría en materia de Homofobia y de la necesaria lucha contra ella. La discriminación a las personas homosexuales y en general LGTB+ (Lesbianas, Gais, ​Bisexuales, Transgénero y otras denominaciones) ha sido tal vez la forma de discriminación que más ha demorado la humanidad en repudiar.

Cada quien tiene derecho a ser como es, no creo que el valor de una persona esté condicionado por su identidad de género. No veo razón alguna que justifique la discriminación o acoso hacia una persona. Sin embargo, sé que esta manera de pensar no es compartida por todos y aun muchos de los que la comparten presentan limitaciones para aceptar en sus hijos una identificación sexual que no corresponda con su sexo biológico.

En los niños, el núcleo de la identificación sexual se forma en los primeros 18 meses de vida, es a partir de esta edad que se inicia el proceso de expresión conductual de la identidad de género. Con anterioridad, para definir el sexo de un niño las personas necesitan fijarse en la ropa, si lleva aretes, como lleva el pelo, u otros atributos externos, aportados por la familia en función del sexo biológico. La identidad sexual a pesar de su temprana aparición no tiene un carácter eminentemente biológico, en ella inciden factores sociales y psicológicos. Muchos de ellos aprehendidos.

Por lo general los padres no perciben con claridad en sus hijos la no correspondencia entre la identidad sexual y el sexo biológico. Esta situación es 4 veces más frecuente en niños que en niñas. Y aunque su detección es extraordinariamente fácil para personas extrañas, en el caso de las personas más allegadas, los afectos impiden ver con claridad las evidencias.

Muchos padres explican que los niños tienen fijación con determinadas personas del sexo opuesto, generalmente adultos jóvenes, artistas o deportistas famosos y lo entienden como enamoramiento típico del sexo. Cuando el adulto atiende a estas actitudes del niño corre riesgo de confundirse, la atracción que siente un niño por una persona del sexo opuesto no siempre puede identificarse como atracción sexual. Más bien en pocos casos tienen ese significado.

Elementos que permiten determinar la adecuación o no de la formación de la identidad de género al sexo biológico del niño

  1. Mímica y pantomima. Se refiere a toda la gestualidad del niño con su cuerpo y a la gestualidad de la cara asociada al lenguaje. Algunos niños de más edad, al tener conciencia y vivencias de rechazo por los gestos, pueden tender a esconderlos, pero a pesar de eso, lanzar una piedra, correr, hacer bailar un trompo, son movimientos que difícilmente puedan fingirse.
  2. Inflexiones en la voz. Los ritmos y tonos de la voz son típicos de cada sexo. En el caso del niño varón debe establecerse diferencia con la ñoñería, ese modo de hablar de niño más pequeño, característico de niños muy protegidos, mimados o consentidos.
  3. Los intereses en el juego. A qué le gusta jugar al niño o niña y en qué medida la mayor tendencia es a juegos estereotípicamente correspondientes a su sexo biológico o al sexo contrario. Puede ser entendido dentro de este aspecto los motivos que con más frecuencia se expresan en el dibujo espontáneo de los niños.

Solo la suma de estos tres aspectos, pueden dar una idea precisa de la identificación sexual de un niño. Interpretaciones de otros elementos, como lo que el niño dice o hace, pueden generar confusiones.

Cuestiones importantes a tener en cuenta

  • Una u otra expresión de la sexualidad de una persona, no es en ningún caso, una perversión, una enfermedad o trastorno, una inmoralidad y ni siquiera una anormalidad.
  • Toda expresión de la sexualidad es normal y todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad y ejercerla a su gusto, siempre que no dañe a terceros.
  • La orientación sexual en los niños puede ser transitoria en algún momento en la niñez y puede estar relacionados por otros factores no asociados a la identidad, puede incluso desaparecer o cambiar por sí sola.
  • Que el niño muestre una identidad sexual no acorde al sexo biológico durante toda la niñez, no quiere decir que será de una u otra manera en su vida adulta. La adolescencia con sus grandes cambios puede hacer que todo desapjuegosarezca.
  • La identidad de género en los niños no siempre está indisolublemente ligada a la orientación sexual definitiva. Incluso de adultos, muchas personas con gestos, voz e intereses no propios de su sexo, no son homosexuales y por el contrario, muchos homosexuales tienen conducta e intereses acorde a su sexo.

Qué puede hacer la familia para influir en la formación de la identidad de género en los niños

Cuando se sospecha que no existe correspondencia entre la formación de la identidad de género de su niño y su sexo biológico y la familia pretende intentar corregir esta situación sin dañar al niño, recomiendo lo siguiente:

  • Estimular el juego y la socialización con niños de su edad y sexo. El juego, la socialización y las actividades propias del sexo, puede modificar gestos e intereses que no lo sean.
  • Modificar el ambiente doméstico para que se ajuste al sexo biológico del niño. Incluye las rutinas familiares, las relaciones intrafamiliares, las actividades que se realizan y la participación del niño en ellas.
  • Lograr el predominio de relaciones con personas de su sexo. Tener en cuenta las personas que visitan la casa y las personas en los lugares que habitualmente visita el niño, buscando un predominio de miembros de su sexo.
  • Estimular relaciones afectivas fuertes con algún o algunos miembros de su sexo. Y que estas se hagan efectivas por las actividades que promuevan.
  • Ejercitar y hacer predominantes actitudes y actividades propias de su sexo en todo momento.
  • Evitar relaciones o actividades propias del sexo opuesto. Me refiero a siempre ser previsor de lo que puede ocurrir en cada momento o situación y actuar preventivamente. Si algo ocurre que no es conveniente y no se pudo prever, entonces es mejor no intervenir. Se deberán tomar medidas para que no vuelva a ocurrir en el futuro.

Qué no debe hacerse

  • Rechazar o criticar al niño. Actitudes de este tipo pueden afectar al niño y generan alejamiento afectivo que puede invalidar cualquier intento posterior de ayuda o relación.
  • Prohibir las actividades o actitudes del sexo opuesto. Todo lo prohibido es motivante. En cualquier edad, prohibir algo, generalmente aviva el deseo.
  • Obligar al niño a realizar actividades típicas de su sexo. Lo obligado es siempre repulsivo.
  • Aun cuando la familia pretenda que su niño no esté en esta situación, debe saber que en ocasiones no bastan todos los esfuerzos. En última instancia la vida es como es, y nadie puede escoger en todo momento. Ni los propios niños escogen ser como son. Son así y basta.
  • No hay que culparlos, son inocentes. Tampoco los padres son cuplables. Debemos aceptar a nuestros hijos tal y como son, aun cuando no nos guste su identidad de género. Ellos van a necesitar mucho afecto, por las incomprensiones que pueden sufrir en la vida. No hacerlo es discriminatorio y a todas luces injusto.
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