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Psicología de Omar

Inteligencia y motivación en los niños

Inteligencia y motivación en los niño

Hace algún tiempo, meses, tal vez años, me llegó de otras manos un video que llamó bastante mi atención, era de un colombiano-japonés que hablaba de una manera muy amena sobre la inteligencia. Para él, esta función psíquica ha sido sobrevalorada, en lo cual coincido.

Ya esa idea rondaba mi cabeza desde hacía muchos años, asociada a mi actividad tanto docente como asistencial, cuando vi su video. Su patrón de comparación era con la disciplina, amparado en las características de sus ancestros orientales. El mío más referido a las motivaciones de las personas. Es una realidad que por lo general los padres valoran altamente la inteligencia de sus hijos y tratan, en la medida de sus posibilidades, de estimularla de la mejor manera. Es frecuente que cuando el hijo se acerca al primer año se vea conminado por sus padres a demostrar sus capacidades ante todo el que llega a casa.

Aquí puede ver el vídeo al que me refiero sobre la disciplina y la inteligencia

Con frecuencia es motivo de orgullo, que acompaña a los padres toda la vida, hacer público los logros de sus hijos, que, si bien en la inmensa mayoría de los casos no rebasan el rango de normales, son vivenciados y presentados como súper capacidades.

¿Es la inteligencia una virtud?

Todas las personas quieren tener hijos inteligentes y no es que yo me oponga a eso, pero la inteligencia la veo como una propiedad del individuo, más que como una virtud. Al ser una propiedad la inteligencia, puede, en determinados casos, actuar como un defecto. La inteligencia usada en favor del bien se puede interpretar como virtud, pero si por el contrario se usa para el mal, puede ser el peor de los defectos.

Las grandes inteligencias tal vez puedan arreglar al mundo, pero también pueden destruirlo. Es tan eficiente para descubrir la cura de una enfermedad, como para crear el virus que la provoque. De hecho, al punto que la humanidad ha llegado en gran medida ha sido merced a la inteligencia humana. No es necesaria una posición de análisis optimista para que percibir cuantas cosas se han hecho bien, pero así mismo, no hace falta mucho pesimismo para darnos cuenta de cuántos errores y cuántas cosas deberían ser diferente.

Por demás la inteligencia no es la clave del éxito. Es mucho más probable, que una persona poco inteligente logre algo que quiera con vehemencia, a que una persona muy inteligente lo logre si no le interesa hacerlo.

Ser inteligente, no es garantía de ser bueno, mucho menos de ser feliz, ni tampoco de lograr más y mejores cosas. Estimular el desarrollo de la inteligencia en el niño no es obligatoriamente algo que se vaya a revertir en bienestar para el propio niño o para la familia. De hecho, tal vez el lector conozca de personas que han adorado y exhibido a los niños por muchos años y resulta que de adultos para nada constituyen ejemplo de hijos.

¿Inteligencia o motivación?

La inteligencia determina en general la capacidad de respuesta, la búsqueda de soluciones o salidas originales a determinadas situaciones, la comprensión más o menos profunda del contexto y su sistema de relaciones, pero rara vez determina la intencionalidad de la conducta.

La función orientadora de la conducta corresponde a la motivación, o sea, al conjunto de motivos que la impulsan y a la jerarquía con que estos se organicen. La motivación es la base del interés, pero a diferencia de la inteligencia esta es muy difícil de fomentar en las personas y por supuesto en los niños.

Todas las familias quieren que sus hijos se conduzcan de la manera adecuada en cada situación, todos quieren personas buenas como hijos, pero pocas veces hacen consciente la necesidad de estimular su motivación, desde pequeños, en cosas buenas, y pocas veces los estimulan a que logren y por lograr esos motivos.

La inteligencia es importante, pero…

Es probable que, atendiendo a lo que he escrito, piensen que resto importancia a la estimulación y el desarrollo de la inteligencia en los niños y realmente no es así, solo estoy tratando de que entre todos valoremos hasta qué punto es productivo que prioricemos la inteligencia, otorgándole más valor que a otras cualidades psicológicas.

En el plano profesional personal, he compartido con muchas personas: alumnos, colegas, pacientes. Juntos hemos desafiado realidades para cultivar sueños y créanme prefiero gente motivada con poca inteligencia, a gente inteligente con pobre motivación. Podrán demorar más, pero van a lograr lo que se proponen.

Pero los jóvenes serán interesados si, desde niños, se educan, se encausan y se estimulan sus motivaciones. Si se espera a que sean jóvenes para que se motiven, probablemente para muchos sea demasiado tarde.

Recomendaciones para estimular la inteligencia en los niños

La inteligencia tiene muchos factores heredados, pero estos solo garantizan la potencialidad para su desarrollo. Lograrla en los niños, implica determinada estimulación. Para ello recomiendo:

  1. Poner al bebé en contacto con muchos objetos y fenómenos de la realidad y dejarlos actuar con ellos con razonable libertad, desde antes de cumplir el primer año.
  2. Conversar mucho con el niño ajustándose a la edad del mismo y analizar con él la forma en que utiliza los objetos o soluciona los problemas, estimulándolo a hacerlo de otra manera a ensayar otra forma de hacerlo.
  3. Realizar actividades conjuntas en las que se estimule la creatividad del niño.
  4. Elogiar las soluciones originales del niño en cada actividad y analizar con él otras formas posibles de solución.
  5. ¿…?

Recomendaciones para estimular la motivación en los niños

Por su parte la motivación se define mucho más como un fenómeno adquirido y por tanto también, y en mayor medida se determina por la estimulación para lo cual recomendamos:

  1. Demuestre al niño lo que realmente es importante en la vida, no deje de decírselo, aun cuando aparentemente él no lo comprenda.
  2. Repita constantemente las acciones y actividades que son esenciales y que se quieren fijar como motivos.
  3. Asocie la gratificación de las necesidades más importantes del niño, con la realización de acciones que lo encaminen en el logro relacionado con los motivos que se pretenden en él.
  4. Conduzca los sueños de sus hijos, haga que se imagine cómo será en el futuro, cuando sea un niño grande, cuando sea un adulto, debata con él esas ideas. Déjele claro lo que usted y la familia esperan de él y elógienlo por lograrlo, sin importar que aún no lo haya hecho.
  5. ¿…?

En ambos casos habrá notado que quedó una recomendación en blanco con signos de interrogación. Quisiera que usted, a partir de su experiencia nos ayude a todos con una recomendación, que deberá escribirnos en la sección de comentarios al final del artículo o en nuestra página o grupo en Facebook para que este artículo quede completo y para que todos tengamos más y mejores alternativas de estimulación para nuestros hijos.

Puede recomendar en una o en las dos propiedades, pero no pierda la oportunidad de aportar a los demás. Todos necesitamos de usted.

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