Saltar al contenido
Psicología de Omar

Intento de suicidio en niños y adolescentes, ideas y conductas suicidas

Intento de suicidio adolescente

Los padres pueden proteger a sus hijos de casi cualquier peligro o amenaza. Los cuidan y resguardan de enfermedades, de la agresión de extraños, de peligros en el hogar y en el entorno, de picadas y mordeduras de animales, en fin, de un conjunto de elementos que pudiesen ser fatales para su integridad física o psíquica. Pero ¿qué pasa cuando la amenaza es el propio niño? Situaciones de este tipo ocurren con relativa frecuencia, cuando los niños y más a menudo los adolescentes, realizan un intento de suicidio.

Tipos de manifestaciones suicidas en niños y adolescentes

Aunque el intento suicida reviste la forma más compleja y acabada de este problema, existen otras manifestaciones que, aunque menos graves, también resultan de importancia, es el caso de las ideas suicidas y del gesto suicida. Tal vez sería conveniente hacer una diferenciación entre las tres manifestaciones.

Ideas suicidas

La idea suicida se refiere al deseo, más o menos intenso y frecuente, de estar muerto o de provocarse la muerte, puede ser explícita o no. En ocasiones los padres ni siquiera sospechan que su hijo tiene esas ideas, en tanto no siempre los niños la expresan de manera clara y directa.

Gesto suicida

El gesto suicida implica acciones prácticas del niño que indican su intención de autoinfligirse algún daño o lesión. Puede ser que el gesto suicida tenga un carácter muy simbólico, por lo que en ocasiones puede resultar complejo, interpretar de él, que el niño tiene tendencias al suicidio. Los padres pueden confundirse y no dar importancia a gestos o acciones de este tipo.

Intento de suicidio

El intento suicida es una conducta organizada con clara intención de provocarse la muerte. En dependencia de la edad del niño y de su nivel de comprensión la conducta puede ser, en realidad, más o menos peligrosa, pero este hecho no le resta importancia a la misma. Puede que con la conducta que realice el niño tenga muy pocas probabilidades de provocarse la muerte. Pero lo importante en estos casos resulta no de la eficacia de la conducta, sino de la intencionalidad de la misma. La OMS en 2019 reconoce que el suicidio es una prioridad de salud pública en todo el mundo.

¿En qué edades pueden aparecer los intentos suicidas?

El intento suicida es una conducta no muy frecuente en los niños. Puede aparecer después de los 7 años, muy rara vez antes de esa edad, lo cual se asocia al nivel de desarrollo alcanzado por el niño. Alrededor de los 6 años y medio el niño adquiere el concepto real de muerte (Lea el artículo ya publicado sobre el miedo a la muerte) y es sólo posterior a dominar lo que significa la misma que se justifican las conductas de que hablamos.

Su probabilidad de ocurrencia se intensifica hacia el comienzo de la adolescencia, se ha planteado que la edad promedio de los suicidios en niños en el mundo es de 13 años. Los cambios radicales en esta edad, el valor que cobran las emociones, la impulsividad y la inseguridad, típicas de esta etapa, pueden estar relacionados con su frecuencia de aparición.

Justificaciones para las ideas y la conducta suicida

En niños

En los niños y preadolescentes no puede establecerse mucha diferencia entre las justificaciones y las verdaderas causas de aparición de este fenómeno. Por lo general en estas primeras edades la ideación, e incluso el gesto o intento suicida se asocian a marcados trastornos en las relaciones familiares, que afectan de manera importante las emociones del niño.

El abandono, el maltrato, la violencia sostenida e intensa, el abuso sexual, el usos y abuso de métodos educativos violentos, pueden estar entre sus principales causas, siempre acompañadas de una marcada falta de afecto.

En adolescentes

Llegada la adolescencia las causas, tanto como las propias conductas se diversifican de forma importante. Justificaciones para este fenómeno en los adolescentes pueden ser muchas y muy variadas. Pueden de alguna manera justificar la conducta suicida:

  • Dificultades en el ambiente familiar
  • Ambiente con normas rígidas
  • Poco afecto
  • Pobre comunicación

En la adolescencia aparecen otras justificaciones:

  • Los recién surgidos sentimientos de amor y la inexperiencia para gestionar frustraciones en este tipo de relaciones
  • Las dificultades en las relaciones con los coetáneos, que pueden estar marcadas con la no aceptación del adolescente por parte del grupo, el bullying o acoso escolar, etc.
  • Las contradicciones entre las normas y exigencias del grupo y las normas y exigencias familiares.

A esto puede agregarse la incapacidad de enfrentar consecuencias de conductas que violan la expectativa familiar, la falta de apoyo psicológico, sentimientos de soledad e incomprensión, la creencia de que sus problemas o errores son los mayores del mundo y que no hay solución posible. Son justificantes presentes en muchos de los casos de adolescentes que he atendido en mi consulta.

Causas reales que subyacen en el problema

En los niños la presencia de ideas o conductas suicidas, en mi experiencia siempre son reflejo de severos trastornos emocionales que son, en última instancia, una interiorización de contextos marcadamente disfuncionales y nocivos al niño como los ya descritos en el acápite anterior. Sin embargo, en los adolescentes prefiero dividir las causas en dos grupos:

  • Trastornos emocionales severos. Las ideas y conductas suicidas aparecen fundamentalmente asociadas a una depresión intensa, sentimientos de culpa, vergüenza o miedos marcados. Generalmente se asocian otros síntomas como el aislamiento, la tristeza, falta de ánimo, irritabilidad u otros. Se caracteriza por un deseo real de muerte y un intento de consumación que no admite o dificulta la ayuda, frecuentemente sin aviso previo y con el uso de métodos duros como el ahorcamiento u otros.
  • Rasgos personales descompensados. Los llamados rasgos histéricos de la personalidad, una tendencia desmedida a llamar la atención, ser dominantes, caprichosos, amigos de hacer su voluntad y una búsqueda constante de ser el centro (rasgos de egocentrismo), pueden estar en la base de la conducta suicida en el adolescente. En estos casos, más que la muerte el adolescente busca llamar la atención, imponer su voluntad sobre los demás u obtener una ganancia secundaria.

    En mi experiencia muchas veces puede identificarse en el pasado del adolescente un manejo inadecuado de las perretas o rabietas. Los métodos más comunes empleados para el intento de suicidio son el consumo de sustancias, frecuentemente pastillas y pocas veces hay una intención clara de morir. Constituye más una amenaza que por lo general se suma a amenazas anteriores de menor peligro.

Podría interpretarse de menor valor negativo la segunda causa, pero para nada es así, el intento suicida de este tipo por lo general ocurre en un momento en el que el adolescente está en franco conflicto y puede presentarse en ellos un estrechamiento de conciencia que los haga perder el control de la situación.

Por otro lado, por la falta de conocimiento e inmadurez pueden equivocarse tomar algo o en una cantidad que realmente ponga en peligro su vida o pueda dejarles secuelas más o menos permanentes.

Recomendaciones

  1. Preocúpese por mantener una buena comunicación con su hijo. Sobre todo escúchelos, trate de comprenderlos poniéndose en su lugar.
  2. Intente conocer los rasgos personales de su hijo y téngalos en cuenta en el manejo de situaciones con él.
  3. Si su hijo es aún pequeño, aprenda a manejar de manera adecuada sus rabietas y sus características si es muy dominante o caprichoso. Lea el artículo sobre las rabietas.
  4. Evite rigidez en las normas de convivencia familiar, lo que no implica la ausencia de normas, las normas son muy necesarias para la formación de sus hijos, pero son perfectamente negociables. Lea el artículo sobre decir NO a los niños.
  5. Cree en sus hijos la convicción de que siempre hay solución a cualquier problema, y que la vida sigue más allá de ellos. Ningún problema personal, por grande que este sea, significa el fin del mundo.
  6. Deje claro que el amor, la comprensión y el apoyo de la familia. no está condicionado a no cometer errores.

Si a pesar de esto, un día descubre que su hijo tiene ideas suicidas, o si, lo que es peor, muestra un comportamiento suicida, no dude en buscar ayuda especializada, el peligro de ellas lo justifican totalmente.

A %d blogueros les gusta esto: