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Psicología de Omar

El juego en los niños ¿A qué y con qué deben jugar?

El juego en los niños

Muchas y muy variadas son las estimulaciones que, para su desarrollo, recibe un niño a lo largo de su ciclo vital. Desde la simple exposición a la realidad, hasta las más complejas actividades familiares y escolares. Dentro de ellas, un papel importante corresponde al juego, aun cuando cada vez menos, es una actividad exclusiva de los niños. El juego en los niños, es por excelencia, la actividad que más caracteriza las primeras etapas de la vida.

Importancia del juego para los niños

El juego cumple para el niño la doble función de ser origen y destino del desarrollo. Por una parte, se erige como invaluable fuente de estimulación a la inteligencia (las sensaciones, la percepción, la memoria, el pensamiento), a la voluntad, y al desarrollo de las emociones y su control.

Existen múltiples tipos de juegos infantiles y la capacidad de su organización y complejidad se relaciona con el desarrollo psicológico integral alcanzado por el niño que juega.

Por otro lado, es el espacio especial donde se aplican y ponen a prueba todos los desarrollos, en la misma medida que se van alcanzando y que serán de extraordinario valor para la actividad y la comunicación en la vida adulta.

En alguna medida, el éxito y satisfacción en la vida depende de la posibilidad de jugar durante la niñez.

Estimular el juego del niño es estimular su bienestar y felicidad Clic para tuitear

El juego les permite a los niños explorar y descubrir el mundo y a sí mismos, expresarse, encontrar satisfacción, aprender a vivir. Un niño que juega, es por lo general un niño con bienestar. Estimular el juego del niño es estimular su bienestar, su felicidad y su salud.

Es creencia extendida que ser feliz en la niñez es garantía, para el adulto, de una autoestima alta, una mayor capacidad de enfrentar con éxito la adversidad, un mejor desempeño social y una mayor satisfacción con la vida y es que el juego viene a ser como el campo de entrenamiento para la vida adulta. Cada tipo de juego aportará al desarrollo de múltiples actitudes y capacidades humanas y en especial a algunas de ellas.

Beneficios del juego según con quien interacciona el niño

  • El juego en solitario estimula el control muscular, la percepción, la comprensión de la realidad y la fantasía de los niños.
  • Jugar con adultos desarrollará además la atención, la comunicación oral y con ella el lenguaje.
  • El juego con coetáneos permitirá aplicar los anteriores beneficios y estimulará las habilidades sociales y comunicativas, el control de las emociones y de la conducta.

Los juegos de reglas favorecen especialmente la asimilación de las normas, la autodeterminación, el autocontrol. De la misma manera ocurre con otros tipos de juegos, todos aportarán de manera general al desarrollo integral de la persona, con una contribución especial a determinados aspectos de ella, relacionados con las características y exigencias de cada juego concreto.

Primeras experiencias del bebé

Durante el primer año de vida aún por el escaso desarrollo de la psiquis del niño resulta absurdo hablar de juegos en el niño. Los primeros vestigios de ellos se circunscriben a la relación con el adulto, y suelen ser en extremo simples, de corta duración y dirigidos totalmente por el adulto. Esconder la cara del adulto y exponerla a la vista del niño, esconder y mostrar objetos, mover delante de su vista o hacer sonar objetos y otras actividades por el estilo.

En este período de tiempo se recomienda objetos sonoros, móviles, con bordes romos desprovistos de luces o brillo excesivo, como colgantes para la cuna o coche del niño. Son preferibles los juguetes de goma desprovistos de puntas o terminaciones filosas.

Dárselos para su manipulación, seguirlos con la vista por su figura primero y por su sonido posteriormente. Ponerlo a cierta distancia para que el niño trate de alcanzarlo y estimularlo a que lo haga, son actividades lúdicas sencillas que se recomiendan.

El juego infantil desde los 2 a 6 años

El niño durante el segundo y tercer año de vida tampoco es capaz de estructurar un juego como tal, sin embargo, dedica mucho tiempo del día a la exploración y manipulación de los objetos. En esta edad debe garantizarse el acceso del niño a muchos objetos, ya sea en el piso o el corral, poner a su alcance muchos juguetes y objetos de diferente uso que no ofrezcan peligro para su integridad física.

Preferiblemente objetos de goma o plástico, aunque pueden ser de otros materiales, pero no deben tener piezas o partes pequeñas que puedan desprenderse. Así mismo no poseer bordes filosos o puntas, de preferencia que tengan los colores primarios, desprovistos de luces y brillo en exceso. Son muy recomendables juegos sencillos de armar, de introducir, de enroscar o similares que sean grandes y simples.

Ya para el final del tercer año de vida el niño comienza a estructurar mejor los juegos, a partir de imitar en ellos actividades que observa en los adultos con que se relaciona. Surge así el juego de roles que implica las primeras experiencias individuales de socialización con coetáneos, el niño para jugar necesita de al menos otro niño. No hacen falta varios niños, es suficiente con uno, de no existir, el niño creará a la altura de los cuatro y cinco años
amigos imaginarios.

En esta etapa son de utilidad objetos y juguetes que simbolicen herramientas que utilizan los adultos en sus actividades. Pero aún deben tener características parecidas a las de los objetos que utilizaba cuando era más pequeño, me refiero a que no constituyan peligro para la integridad física del niño o de su compañero de juegos. Deben evitarse aun las partes o piezas pequeñas que sean desmontables.

Estas características del juego se mantendrán hasta bien avanzados los cinco años. En la medida que el niño crece se pueden ir introduciendo juegos más sofisticados y con mayor nivel de detalles, carros, aviones, juegos de cocina, juegos de peluqueras, de policías, etc. En esta etapa también pueden ser utilizados, y es muy recomendable, puzzles o rompecabezas sencillos que progresivamente se pueden complejizar acorde a la capacidad de atención y el desarrollo de su percepción y razonamiento.

El juego en el niño a partir de los 6 años

Ya a partir de los 6 años el niño puede comenzar a utilizar juguetes con partes pequeñas, desarmables, juegos de bloques lego, puzzles o rompecabezas de mediana complejidad, vehículos, aviones y barcos de control remoto y toda suerte de juguetes de compleja utilización. De cualquier manera, debe señalarse que estos juguetes serán siempre de uso secundario.

Antes de esta edad, a mi criterio es totalmente inapropiado el uso de juegos virtuales o exposición a pantallas con fines recreativos o de aprendizaje. A partir de ella, aun cuando la exposición a materiales audiovisuales es aceptable por cortos períodos de tiempo, tampoco recomiendo el uso de juegos virtuales por su por sus posibles efectos adictivos.

Los juegos predominantes e indicados en esta edad, serán los juegos de reglas. Para ello es favorable la posibilidad de acceder a espacios abiertos y de jugar con grupos de niños. Juegos callejeros: juegos de trompo, juegos de bolas (canicas), escondidos, agarrados, entre otros, que son típicos de cada región y de cada generación.

También son de utilidad los juegos predeportivos como el béisbol callejero, el futbol y otros. Todos los juegos a estas edades, a diferencia de las anteriores son por períodos de tiempo generalmente largos, pueden pasar meses jugando a lo mismo para luego cambiar.

Para la realización de algunos de estos juegos de reglas es recomendable proporcionar al niño implementos que faciliten su realización, pelotas de diferentes tamaños, según el juego, guantes, bate u otros artefactos. Los velocípedos o similares deben ser facilitados después de los dos años, y las bicicletas y carriolas no antes de los 4 años. Estas últimas en dependencia de su tamaño y del ambiente, pueden ser de utilidad muy duradera que trascienda la niñez.

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