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Psicología de Omar

Los métodos educativos violentos

Métodos educativos violentos

La Psicología conductista surgió como contraposición al psicoanálisis, mientras este profundizó en el estudio del inconsciente, del mundo intrapsíquico del ser humano, el conductismo asumió como objeto de estudio la conducta humana por ser esta la forma observable de la psiquis. La terapia que aportó este modelo sirvió de base a muchos estudios y tratamientos posteriores, incluso de escuelas diferentes.

La terapia conductista se estableció sobre seis principios fundamentales, que se originaron en un estudio meticuloso de las leyes del aprendizaje humano, estos principios fueron:

  1. Reforzamiento
  2. Contracondicionamiento
  3. Imitación
  4. Aprendizaje discriminativo
  5. Extinción
  6. Castigo

Los principios se estructuraron, de manera pura o combinados, en cientos de técnicas terapéuticas para la modificación conductual. Sin embargo, a pesar de la diversidad de técnicas, ante la aparición de conductas no deseadas, los métodos punitivos son, posiblemente los más recurridos por la familia.

Métodos educativos violentos más frecuentes

Los métodos punitivos más frecuentes utilizados por los padres son:

Regaños: Se caracterizan por un elevado volumen de voz, con tono imperativo y de rechazo, comprende una restricción de la conducta del niño y puede acompañarse de una amplísima gama de amenazas que por lo general nunca llegan a ser cumplidas y que se prometen una y otra vez ante situaciones similares. Por lo general su efecto es muy a corto plazo y el niño termina por no hacerle demasiado caso.

Pegar: Va desde el empleo ocasional de una simple nalgada hasta el uso de extrema violencia que recuerda las torturas. Sus escasos beneficios son de corta duración y por lo general el padre o la madre que los utiliza termina por arrepentirse de haberlo hecho, es frecuente que despierte sentimientos de culpa y hacen que acto seguido, por lastima y culpabilidad, se le permita al niño cualquier tipo de conducta.

Castigos con prohibiciones: Se pueden dividir en dos grupos:

  • Castigo físico: el niño sentado, acostado, arrodillado, de pie de frente a la pared, entre otras formas que pueden llegar a ser muy crueles. Sus efectos por lo general son más duraderos que los métodos anteriores.
  • Castigo psicológico Consiste en una amplia gama de privaciones, prohibiciones y restricciones. Van desde no dar (objetos, regalos, premios, permisos, etc.), hasta quitar los que ya tenía. Suelen ser de efectos muy duraderos.

Críticas: Consiste en reprender al niño enumerando sus defectos, puede frecuentemente implicar comparaciones desventajosas con otros niños y pueden ser de carácter privado (con el niño solo) o públicas (delante de otros miembros de la familia, otros niños o de cualquier persona). Puede tener efectos muy duraderos en la vida del niño.

Por la complejidad del tema, los efectos que tienen de los métodos abordados en la conducta en el desarrollo y en el bienestar de los niños, serán atendidos en el artículo Efectos de los métodos educativos violentos.

No hay razón para maltratar a un niño

Conozco de intentos de “dosificar” el uso de estos métodos. Se ha intentado adecuar el tipo de castigo a la edad del niño. Por otra parte, muchos especialistas son partidarios del uso de algunos de estos métodos, sobre todo el castigo físico y psicológico. No ha corrido con la misma suerte de aceptación el uso de golpes para la educación del niño. Pegar a los niños recibe un rechazo más generalizado.

El autor no distingue castigos adecuados de inadecuados. No hay razón para maltratar a un niño, nadie tiene suficiente autoridad para hacerlo. En mi consulta retengo cualquier tratamiento psicoterapéutico y cualquier ayuda a los padres que usan castigos y solo se reinicia la ayuda pasados 15 días de haber abandonado totalmente el uso de estos métodos.

No me solidarizo con nadie que maltrate a un niño, aun cuando quien lo haga sea su padre o madre Clic para tuitear

La razón es sencilla, ningún padre aceptaría que yo me solidarizase con alguien que maltrate a su hijo, por tanto no lo hago en ninguna condición. No me solidarizo con nadie que maltrate a un niño, aun cuando quien lo haga sea su padre o madre.

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