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Psicología de Omar

Miedo a la muerte en niños

Miedo a la muerte en niños

Desde mi punto de vista la muerte es una parte importante de la vida, es la etapa de renovación, de cambio, de dar paso a lo nuevo. Pero esto no implica que el hecho de morir sea percibido como bueno y agradable. Nadie quiere morir, por el contrario, las personas por lo general tienen un profundo temor a la muerte. El miedo a la muerte en ocasiones se expresa de manera latente pero que al aumentar el riesgo muestra toda su fuerza.

El miedo a la muerte en los niños

Durante el desarrollo infantil los niños dominan el término muerte desde etapas muy tempranas de la vida. Ya entre los 2 y los 3 años lo utilizan, sobre todo asociado a juegos incipientes: “¡Pa!, un disparo y te maté”, “ahora te voy a matar“, o situaciones similares. Pero su comprensión a esa edad es muy limitada, los niños pequeños no comprenden la trascendencia en el tiempo de la muerte. El muerto en el juego al poco tiempo se levanta, se sacude el polvo y ya.

Alrededor de los 6 años y medio ocurre un cambio radical en la comprensión infantil del término. Aparece el concepto real de muerte. Y con él, la tanatofobia o terror a morir. En los muchos niños que he podido evaluar en esta edad, por lo general aparecen dos momentos, en ocasiones poco delimitados. El miedo a morir y por extensión a enfermar es la forma más frecuente de aparición del miedo y posteriormente el miedo a que mueran sus figuras principales de apoyo (mamá, papá) y por ende a quedarse solo.

Primer momento: temor a morir

En esta primera etapa del miedo a la muerte los niños experimentan el temor a morir ellos mismos.

  • Se muestran con mucho temor a la oscuridad.
  • Hablan mucho de enfermedades o por el contrario no aceptan hablar de ellas.
  • Refieren sentirse mal y creen estar enfermos.
  • Tienen mayor tendencia al llanto.
  • Frecuentemente presentan trastornos del sueño, fundamentalmente pesadillas.
  • Se niegan a dormir solos.
  • Si oyen hablar de alguna enfermedad pueden con facilidad creer que la padecen. Por absurdo que esto pueda resultar para la familia.

Conocí un niño que creía tener SIDA, sin que existiese la más remota posibilidad de haberlo adquirido por ninguna vía. Lo cual el reconocía, pero a pesar de ello seguía creyéndolo. Recuerdo otro que creía haberse tragado una moneda mediana. Pero no podía asegurarlo, no sabía si se la había tragado o no, pero tenía miedo porque creía que sí.

Este miedo inicial suele durar entre 1 y 3 meses, en dependencia de las características del niño, del contexto de vida y del manejo que hagan los padres de la situación.

Segundo momento: miedo a la muerte de un ser querido

El miedo a morir se desplaza a la muerte de los seres queridos y por consiguiente a quedar desamparados. Sus expresiones fundamentales son.

  • Temor a estar solos.
  • Preocupación excesiva por los padres, por problemas diversos, en especial de qué y cómo se sienten.
  • Están pendientes en todo momento de dónde están los padres, a qué hora llega y por qué no han llegado.
  • Dificultades para quedarse en la escuela y pendientes de la hora en que lo irán a buscar.
  • Aumento de la dependencia de los padres.
  • Pueden aparecer trastornos del sueño, fundamentalmente pesadillas.

En ocasiones los padres que acuden a mi consulta por miedo en sus hijos en estas edades refieren que el niño ha empeorado. Que primero le tenía miedo a la oscuridad, y que ahora ya no pueden quedarse solos a ninguna hora. En muchos casos esto no implica que el niño esté peor, solo que el miedo ha ido evolucionando de daño a su persona a daño o perdida de las figuras de apego.

Los miedos que tratamos por lo general tienden a agravarse cuando la muerte de una persona o de alguna mascota aparece en esta etapa en que se está asumiendo el concepto real de muerte.

Recomendaciones en el manejo del miedo asociado a la muerte

  • Evitar hablar en presencia del niño sobre enfermedades o muertes.
  • Evitar llevar al niño en visitas a enfermos o familiares de fallecidos, funerarias, sepelios, velorios o cementerios.
  • Responder con claridad y naturalidad las preguntas que haga el niño con respecto al tema.
  • Evitar que el niño vea novelas, series, videos no diseñados para su edad, así como programas o videojuegos violentos.
  • Revisar y censurar juegos y materiales de videos dirigidos a niños.
  • No obligar al niño a enfrentar los miedos.
  • Cuidarse de no usar métodos educativos violentos, burlas o bromas.
  • Ser cuidadoso con los horarios de recoger al niño y comunicarle y explicarle el por qué de cualquier cambio de horario de salida o llegada de los padres.
  • Ofrecer seguridad, compañía y afecto en todo momento.
  • No aceptar el colecho.
  • Tener paciencia y confianza en la capacidad del niño en vencer sus temores y hacérselo saber verbal y extraverbalmente.

Cuándo se necesita ayuda especializada

Aun cuando el miedo a la muerte es propio del desarrollo, hay dos aspectos que pueden hacer que sea necesario la ayuda especializada (Psicología Psiquiatría infantil, Pediatría y Neuropediatría):

  • La intensidad del miedo. La cual se asocia al grado de sufrimiento que genera en el niño y de afectaciones asociadas, o sea la cantidad de síntomas que aparecen en relación a él.
  • La duración. Si el miedo sobrepasa los 6 meses sin ceder, la familia debe buscar ayuda especializada. El miedo a la muerte puede trascender incluso a la vida adulta si no se maneja de manera correcta por parte de la familia.

A más tardar a los 6 meses de iniciar el miedo, ya el niño bebe haber asumido el concepto real de muerte, lo que hace que en pocos días los síntomas, incluido el miedo, se diluyan totalmente y desaparezcan. A partir de entonces el miedo a la muerte permanecerá de manera controlada y solo hará su presencia ante situaciones de peligro que amenacen la integridad física o psíquica y por tanto ejercerá una función protectora.

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