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Psicología de Omar

El miedo en los adolescentes

Miedo en adolescentes

En artículos anteriores se ha traído a colación el problema de los temores o miedos que frecuentemente afecta a los niños que, si bien pueden aparecer en cualquier momento del ciclo vital, en algunos momentos del desarrollo, este complicado sentimiento es vivenciado por un número importante de niños. Este es el caso que nos ocupa en el presente artículo, nos referimos a: El miedo en adolescentes.

Con este artículo, además, introducimos un tema muy general, que en el futuro será abordado desde diferentes aristas y que ha sido sugerencia de muchos lectores y amigos desde el surgimiento del blog, me refiero al manejo psicológico del adolescente. Tema complejo que habíamos decidido postergar y al fin hoy resolvimos comenzar a abordar. Lo haremos atendiendo a aspectos específicos y de manera intercalada con otros temas de interés sobre la niñez en general.

El miedo en la adolescencia puede aparecer y de hecho con frecuencia lo hace, en niños normales, que nunca fueron temerosos, ni han presentado ningún problema de funcionamiento psicológico o psiquiátrico durante la niñez. Puede representar un grave problema para la vida normal del niño e incluso afectar a toda la familia.

Los padres por lo general no saben qué hacer ni cómo actuar y las reacciones de ellos ante los temores que muestran los adolescentes van, desde la lástima, hasta la ira, pasando por la desesperación, actitudes que complican la situación y rara vez resuelven el problema.

El miedo del adolescente con frecuencia arremete, incluso, contra los estereotipos sexuales y expectativas de los padres. De presentarse en las niñas es mucho más tolerable, pero en los varones es sencillamente inadmisible desde las posiciones machistas que frecuentemente predominan.

Características del miedo en los adolescentes

  • Aparece en el inicio de la adolescencia, generalmente entre los 11 y 13 años, rara vez con posterioridad a estas edades.
  • Se limita o agrava durante la noche, por lo general, salvo casos muy agudos, durante el día desaparecen por completo.
  • Ocurre preferentemente dentro de la casa. Los adolescentes pueden salir a jugar y estar en lugares oscuros fuera de casa, donde es menos frecuente el miedo y puede ser mejor controlado.
  • Frecuentemente se niegan a dormir en la oscuridad y tienden a taparse cabeza y todo, aun en el verano, como forma de protección.
  • Rara vez aparece en compañía de amigos y coetáneos, si en presencia de los miembros de la familia.
  • Predomina en varones. Aun cuando puede aparecer en el sexo femenino, en ellas es mucho menos frecuente.
  • Puede aparecer relacionado con trastornos del sueño, por lo general las pesadillas, en ocasiones como consecuencia de las mismas, en otras como causa.
  • Sede de manera total al dormir acompañados.

Causas de los temores en la adolescencia

La adolescencia es una etapa de cambio, pero no es cualquier etapa. Es el período de los grandes cambios, quizás los mayores que ocurrirán durante toda la vida. Es la etapa de metamorfosis en que el niño se convierte en hombre y la niña en mujer.

En esta etapa todo cambia en los muchachos, interna y externamente, biológica, psicológica y socialmente. Son cambios rápidos y radicales. Los huesos crecen, los músculos se estiran, el peso corporal y la talla aumentan, crecen los cartílagos, especialmente la nariz, entre otros muchos cambios que llevarán, en relativamente poco tiempo, a que el niño obtenga características muy similares a las que tendrá definitivamente en la vida adulta.

Desde el punto de vista psicológico la transformación no es menos drástica:

  • Surgen sentimientos de amor.
  • Rebeldía ante el adulto.
  • Necesidades de autoafirmación.
  • Ansias de independencia.
  • Deseo de ser tratado como adulto.
  • Negación rotunda a actividades infantiles y a ser valorado como niño.
  • Son frecuentes sentimientos de aburrimiento, impulsividad.

Entre otros muchos cambios que hacen en ocasiones irreconocible, al niño que otrora fuera.

Desde el punto de vista social, se fortalece sobremanera el valor del grupo y sus normas en todos los aspectos de la vida, el niño ya ha vencido la primaria y avanza a nuevas formas de enseñanza, frecuentemente aparece desmotivación escolar, propia o inducida por el grupo, aumentan las exigencias sociales y otros muchos cambios que sería absurdo, por lo evidente que resultan, tratar de enumerarlos todos.

Todo cambia de manera vertiginosa al final de la niñez. Lo que cambia no es estable, lo inestable es inseguro, por tanto, todo en la vida del adolescente es inestable e inseguro, la inseguridad genera ansiedad y esta se traduce con mucha facilidad en miedo.

Esto no es solo válido para los adolescentes, el miedo se asocia a sentimientos de inseguridad, solo que en esta edad, al estar la seguridad en déficit en prácticamente todos los aspectos de la vida, merced a los grandes cambios que ocurren durante esta etapa del ciclo vital, el miedo aparece generalizado y con una muy alta frecuencia.

No se trata del miedo más o menos lógico a algún suceso u objeto, sino un miedo impreciso y generalizado que se traduce, frecuentemente, en miedo a la oscuridad en el interior de las casas.

Recomendaciones

  • Estimular en los adolescentes la confianza en sí mismo.
  • Evitar burlas o bromas de mal gusto por presentar miedos, así como tampoco es recomendable obligarlos a enfrentarlos de manera brutal.
  • Ayudar al adolescente a enfrentar el miedo, acompañarlo cuando aparecen estos estados. No mostrarse molesto, por el contrario, mostrarse dispuesto a ayudarlo.
  • No sustituirlo en el enfrentamiento, no acostarse con él para que no tenga miedo, sentarse en una silla a su lado para acompañarlo hasta que se duerma.
  • Desestimar y desestimular el miedo, restarle importancia al problema y mostrar seguridad en que no pasa nada, no hay ningún peligro acechante.
  • Contarle anécdotas de como eso ocurrió a otros miembros de la familia y como ellos lograron vencerlo, si no conoce de casos similares para contar puede inventarlos.
  • Asignarle la autoridad de ser valiente, ser valiente no significa no tener miedo, ser valiente es el resultado de ser capaz de enfrentar los miedos y vencerles.
  • Tener paciencia y tolerancia, al final, estos estados se justifican en los propios cambios del desarrollo y si son bien manejados por la familia, desaparecerán por completo, sin dejar secuelas para la vida adulta.

En la adolescencia, como en cualquier otra edad pueden aparecer otros miedos específicos, asociados a situaciones y experiencias amenazantes vividas o de alguna manera experimentadas o imaginadas, que desborden su capacidad de enfrentamiento. Pero estos son otras formas de miedos que son particulares de cada individuo y que no siguen una regularidad, por lo que su explicación y manejo debe ser casuístico.

En este último caso, así como en aquellos que, perteneciendo al primer grupo, no resuelvan con las recomendaciones propuestas o que por lo intenso del miedo afecte el bienestar del adolescente y su normal funcionamiento sociales, recomendamos buscar ayuda especializada de psicología, psiquiatría infanto-juvenil o neuro-pediatría.

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