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Psicología de Omar

El niño enfermo, 11 consejos a los padres

niño enfermo

Todavía hoy recuerdo a mi madre cuando de niño me enfermaba, casi seguro que es un recuerdo común para muchas personas. El niño enfermo suele ser de las peores pesadillas de los padres, que prefieren enfermar ellos a que sean sus hijos quienes lo hagan, aun cuando resulta casi inevitable. Virus, bacterias y posibles accidentes acechan por doquier y casi siempre se las arreglan para sacar a los padres de quicio con al menos un poco de fiebre en los niños.

La enfermedad de los niños es frecuente que los haga quedarse en casa, ante la imposibilidad de asistir a la escuela en ese estado y con ellos, alguno de sus padres. Los cuidados en tal condición se extreman, fundamentalmente aquellos relacionados con la higiene y la alimentación: caldos, sopas y cremas; ricos en proteína, aun sin la prescripción médica y luego los consejos de alguna abuela que, o es experta en hierbas y remedios o conoce a alguien que sí lo es.

Así transcurren esos períodos críticos de la familia en que los hijos se enferman, fiebres, erupciones, dolores y malestares, dan la alarma y reclaman la actitud alerta de los adultos y no pocas veces les roban el sueño. Los niños necesitan, en esos días de enfermedad, una vigilancia constante y cuidados esmerados. Los padres casi por instinto lo saben y actúan por lo general en correspondencia.

Actitudes regresivas, llanto, miedo, malestar físico y psicológico son vivencias del niño cuando está enfermo, están irritables por períodos con inseguridad y miedo. En niños menores de 6 años por lo general no se comprende la relación de la dolencia con los tratamientos y pueden vivenciar estos como formas de castigo, incluso llegando a asociar la afección que presentan con un castigo por haberse portado mal.

Suelen tornarse más egocéntricos y reclaman con mayor fuerza y frecuencia la presencia física de los padres. La actitud de los padres ante el estado de sus hijos, contribuye a aumentar o contrarrestar estos estados y sentimientos, tal actitud en los padres está en estrecha relación con muchos aspectos dentro de los cuales se encuentran sus propios sentimientos.

Sentimientos de los padres cuando su hijo se enferma

Estos son algunos de los sentimientos más frecuentes que presentan los padres ante la enfermedad de un hijo, asociados solo a la dolencia que padece el niño, no a la posible hospitalización, la cual, por lo compleja que resulta la estancia de un niño en el hospital, los trataremos en un artículo aparte:

  • Ansiedad. Que los hijos se enfermen genera frecuentemente una sensación de desasosiego, de desespero, preocupación y zozobra que puede alterar el sueño y frecuentemente afectar el sistema digestivo generando pérdida o aumento desmedido del apetito, indigestiones y vómitos.
  • Depresión. Algunos padres reaccionan a la situación con llanto, tristeza, falta de motivaciones, pérdida de la fuerza y de la voluntad, poco ánimo y desesperanza.
  • Sentimientos de culpa. Frecuentemente se sienten responsables de lo que ocurre a los hijos, se culpan de no cuidar de manera adecuada y de no haberse dado cuenta a tiempo y haber evitado lo que pasó.
  • Inseguridad, Asociado a la ansiedad, no saben cómo conducirse, dificultades para tomar decisiones, dudan desmedidamente de qué hacer.
  • Miedo. Por lo general relacionado con posibles secuelas o repercusiones a mediano y largo plazo, así como a la muerte.
  • Lástima. Sentimientos de pena hacia el niño, genera actitudes muy nocivas hacia ellos.
  • Agotamiento. Cansancio, hastío, desánimo, sobre todo en la medida que pasan los días.

Aunque estos sentimientos son los más observados en mi experiencia profesional, su intensidad y presencia depende de la personalidad de los padres, de su experiencia, manejo de niños enfermos, del tipo, gravedad y duración de la enfermedad, entre otros factores.

Sin embargo, a pesar de todas estas vivencias negativas que de manera lógica presentan los padres en mayor o menor medida, por lo general, lo exigente de la condición que representa tener un niño enfermo, reclama de ellos un esfuerzo extra al cual no hay alternativa, y los padres responden acorde a sus posibilidades a esta demanda para dedicar a los niños el cuidado requerido. Solo que el mismo con frecuencia está permeado por los sentimientos ya mencionados.

Los sentimientos de los padres pueden afectar el cuidado de su hijo enfermo

Al ser sus sentimientos negativos pueden afectar y muy frecuentemente lo hacen, los cuidados que propinan a sus hijos, apareciendo actitudes y conductas hacia ellos que no siempre son adecuadas. Muchas veces pueden observarse conductas como las que se mencionan a continuación.

Conductas inadecuadas en el manejo de la enfermedad de los hijos:

De ellas hemos escritos varios artículos en el blog a los que puede acceder dando click en los enlaces anteriores.

Un día, la enfermedad habrá terminado, pero las consecuencias de que los padres hayan asumido estas conductas no cesarán y generarán obstáculos adicionales para la reincorporación normal del niño a su vida cotidiana y es probable incluso que puedan afectar su desarrollo futuro.

Actitud de los padres ante enfermedades crónicas de sus hijos

Por demás un número no despreciable de niños padecen enfermedades crónicas no transmisibles, esto significa que su dolencia, aparecida en momentos tempranos, lo acompañará durante toda su vida, tal condición resulta más compleja y difícil de afrontar para las familias, en especial los padres y profundiza los sentimientos ya descritos ante las enfermedades.

En especial los sentimientos de culpa y la lástima, se hacen presente en los padres de niños que padecen enfermedades crónicas, lo cuales generan conductas adicionales de sobreprotección y limitaciones para con el niño.

Así el niño enfermo puede verse privado de condiciones normales de vida y desarrollo por no ser permitido por sus padres en su intención protectora. En mi experiencia en el trabajo con niños que padecen enfermedades crónicas, con mucha frecuencia los padres imponen limitaciones en la vida, la actividad y socialización de los niños, que superan en mucho las limitaciones propias de las enfermedades que ellos padecen.

Tales limitaciones, a la postre, significan obstáculos al desarrollo y a la integración social y a la comunidad de los niños y en esa misma medida, trabas para su posible independencia y bienestar. Valga señalar en relación con los cuidados y limitaciones que se imponen al niño enfermo, que puede ser tan negativo que no sean suficientes como que sean demasiadas.

Recomendaciones a los padres

Por tal razón me atrevo a enunciar algunas recomendaciones para los padres cuando los niños enferman o cuando atraviesan por una crisis de su enfermedad crónica.

  1. Estricta vigilancia a los síntomas. Es importante que sin llegar al colecho, se esté pendiente día y noche de los síntomas que presenta el niño, fundamentalmente fiebre, coloración de la piel y las mucosas, hidratación, presencia de dolor, estado de conciencia y otros.
  2. Búsqueda de ayuda especializada oportuna. Ante la aparición o agudización de los síntomas es importante no restar importancia a los mismos y buscar ayuda médica con inmediatez.
  3. Cumplimiento preciso del plan terapéutico e indicaciones médicas. Las medidas indicadas por el médico o el especialista deben ser de estricto cumplimiento, sin introducir variaciones en el tratamiento o las curaciones indicadas ni en el cumplimiento de las medidas y limitaciones recomendadas por el facultativo.
  4. Brindar compañía física y afecto. Los niños enfermos necesitan la presencia física constante de un adulto, que además de vigilar los síntomas, le sirva de apoyo emocional, en la enfermedad pueden agudizarse sentimientos de soledad e indefensión en los niños. Tal condición precisa de más afecto.
  5. Mantener el uso de métodos educativos adecuados y no renunciar a exigencias educativas. Estar enfermo no significa dejar de ser bueno y de conducirse de manera adecuada, aun en esa condición el niño debe seguir siendo educado y debe evitarse conductas que lo separen de la dirección educativa que con él se ha seguido hasta la aparición de la enfermedad.
  6. Uso de métodos adecuados e entretenimiento en actividades compartidas. Siempre que sea posible y la condición del niño lo permita, deberán realizarse actividades lúdicas y de entretenimiento fundamentalmente compartidas con los adultos lo cual favorece el bienestar del niño.
  7. Mantener en lo posible los logros del desarrollo alcanzados y las actitudes de independencia. Respetando las orientaciones médicas específicas deberá propiciarse el mantenimiento de las habilidades del niño y su independencia. Como dormir y comer solo, bañarse solo y otras.
  8. Realizar actividades placenteras para el niño acorde a sus posibilidades actuales. Canciones, lecturas compartidas y comentadas y otras actividades como el origami, el dibujo etc., suelen ser buenos estimuladores del ánimo y del bienestar.
  9. Estimular actitudes y sentimientos de confianza, esperanza y control. Es importante el elogio al niño centrado en estas actitudes para su estimulación.
  10. Restar importancia a limitaciones de la enfermedad. Se trata de minimizar a los ojos del niño cualquier limitación que implique su estado, presentándoselo como algo simple que él es capaz de cumplir con un mínimo esfuerzo y para lo cual tendrá siempre la ayuda de todos.
  11. Propiciar en lo posible la prevalencia de emociones positivas.

La enfermedad de un hijo nunca será un evento agradable, ni para el niño ni para la familia, pero siempre podrá ser menos perjudicial si se asume de manera adecuada, si no se permite que sentimientos devastadores como la culpa, la lástima, o la ansiedad, determinen la conducta y los cuidados que se les tributen.

Si como se considera por los científicos, la salud está en estrecha relación con el bienestar. De alguna manera entonces, en las manos de los padres está, que sus niños enfermos estén, menos enfermos y mejor educados.

No está de más decirle, que si este artículo ha sido de su agrado y piensa que puede ser de utilidad no demore en compartirlo para que llegue a muchas más personas y beneficie más niños.

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