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Psicología de Omar

Necesidad del ocio infantil y tiempo libre en niños

Ocio infantil y tiempo libre

Muy rara vez, en más de 30 años de consultas de ayuda psicológica a niños y psicoterapia infantil, alguien se ha preocupado por la falta de tiempo libre y actividades de ocio en sus hijos y créanme que eso me sorprende. He atendido niños por infinidad de problemas, pero nunca por no tener tiempo de ocio, a pesar de lo importante que resulta para los seres humanos.

Las personas pasan su vida sujetos a normas sociales, cumpliendo compromisos, satisfaciendo expectativas, trabajando, esforzándose al máximo. Se despiertan no para hacer lo que les plazca, se despiertan apurados porque el tiempo no les alcanza y los compromisos individuales, familiares y sociales, no pueden esperar.

¿Qué tiempo libre y de ocio tenemos los padres?

De manera general, los padres llegan a la casa después de 8 o 10 largas horas de trabajo, tiempo en el que tienen que hacer lo que está establecido, lo que esperan de ellos y por lo que reciben un salario. Pero las obligaciones no terminan ahí. Tareas hogareñas, mantenimiento de la casa, labores de higiene, hijos, atención a la pareja y demás miembros de la familia, preparación de alimentos. En fin, más compromisos, más obligaciones, tantas cosas por hacer, tanta responsabilidad, que llega la hora de irse a la cama y casi siempre quedan cosas pendientes para el siguiente día. Y el siguiente día vuelve lo mismo.

Los fines de semana y las vacaciones no alcanzan, no son tiempo suficiente para ser uno mismo y hacer lo que nos venga en ganas. Para reír, relajarnos, pensar y hablar de cosas no importantes, dedicarnos a lo que nos gusta, aunque nadie entienda bien su beneficio. Para no cumplir expectativas ajenas, ni ser controlado por nadie. O simplemente, para “perder el tiempo”, y lo pongo entre comillas pues tal vez, en muchos casos el tan condenado tiempo perdido sea el tiempo mejor empleado, es el que permite ser uno mismo, el que ayuda a las personas a mantener el equilibrio.

¿Es que necesariamente la vida tiene que ser así? ¿Es que somos responsables de que estemos en esta situación? ¿Somos los dueños de nuestro desino? ¿Podemos cambiar este orden de cosas? Respuesta omitida, prefiero no contestar, puede ser que sí, puede ser que no, son muchos los ángulos de análisis.

Lo que para mí sí está claro, después de tanto tiempo dedicado al bienestar de los niños, es que somos los principales responsables, y tenemos la capacidad y la autoridad suficientes para que en nuestros hijos no se repitan tan crudas realidades, al menos mientras dependan de sus padres. Hacia este punto quiero atraer la atención del lector. ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Es lo que nos gustarían que hiciesen por nosotros?

Ocio infantil y tiempo libre en los niños

En algunos países, fundamentalmente del primer mundo, algunos profesionales se preocupan por el uso adecuado del tiempo de ocio (y entiendo que es una preocupación legítima). Tal vez en el futuro pueda yo preocuparme por eso, pero en este artículo mi interés va dirigido a un aspecto más medular a mi juicio: la disponibilidad de tiempo de ocio infantil. Para que los niños utilicen mejor o peor el tiempo primero tienen que contar con él y el no tenerlo puede acarrear peores consecuencias que su empleo inadecuado.

Es común que la vida de un niño tenga el siguiente orden. Ocho o nueve horas de escuela, a lo que se suma una hora aproximada de trayecto, entre ida y regreso. Adicionalmente entre una y dos horas de realización de tareas escolares dejadas por el maestro o trabajos extra clases. A lo que se agregan dos horas de deporte dirigido, o de clases adicionales de educación artística, con su respectivo tiempo de trayecto.

Completemos con un par de horas diarias dedicadas al aseo y la alimentación, que no es mucho tiempo, más unas escasas 8 horas de sueño, que tampoco son suficientes en la niñez. La cuenta nos da 24 horas. Se nos acabó el día. ¿Y cuando va a ser él? ¿Y su merecido tiempo de ocio? ¿Cuándo socializa? ¿En qué momento juega? ¿Cuándo va a ser niño? Demasiadas preguntas sin respuestas posibles.

Son muchas las expectativas que giran alrededor de un niño y poco el tiempo para satisfacerlas todas, necesariamente hay que establecer prioridades y corresponde a los padres establecerlas. Solo que tal establecimiento de prioridades no puede afectar la satisfacción de las necesidades del niño y que a la hora de establecerlas no debe solo tenerse en cuenta los valores sociales establecidos.

Para poner un ejemplo. Es frecuente que para controlar la conducta de un niño se use un método violento, que no es de mi agrado, pero que su uso es una realidad, me refiero al castigo psicológico. Una forma bastante usual y efectivo es quitarle al niño la posibilidad de jugar (vea los artículos que he publicado sobre los métodos violentos y efectos de los métodos violentos).

La escuela

Nunca he oído de alguien que castigue un niño con no ir a la escuela, eso sería absurdo. La escuela es muy importante, en ella los niños aprenden. ¿Y aprenden qué? Bueno, aprenden el dominio de la lengua, matemáticas, geografía, historia y muchas cosas más.

Muchísimas cosas que deberá aprender a la perfección, lo examinarán en ellas y las recordarán por mucho tiempo. No sé si alguien habrá sacado la cuenta del porciento de conocimiento escolar, que luego las personas utilizan en su vida de adultos.

Sin menospreciar ninguna profesión u oficio, la matemática que usa en su trabajo diario un barbero, un trabajador social, un abogado, un profesor de lengua y un filósofo, por nombrar solo algunas, podría muy bien ser aprendidas en no más de un curso escolar. Igual pasaría con los conocimientos de la historia para un técnico en reparación de equipos. Y no estoy restándole importancia a la cultura general y mucho menos a la escuela. La escuela es muy importante, todos lo sabemos.

Los niños necesitan el ocio y tiempo libre

El ocio, el tiempo libre y el juego son tan importantes y necesarios como la escuela. En este tiempo es cuando se aprende a ser feliz, a socializar, a cumplir normas sociales. Se aprende a autovalorarse adecuadamente y valorar a los demás, a comunicarse, a resolver los problemas de la vida, a defenderse y a enfrentar el peligro.

Sin embargo, no solo le quitamos la posibilidad de obtener ese aprendizaje, sino que muy rara vez, de manera consciente, lo planificamos en las actividades cotidianas del niño. Doce, catorce o incluso más horas dirigidas y controladas por adultos y nada de tiempo libre para cultivarse a sí mismo como ser individual y como ser social, para jugar con entera libertad, relajarse, compensar las tenciones del día y ser feliz.

Claro que el tiempo no es suficiente, menos si se acepta lo que propongo en este artículo, ya desde antes no alcanzaba. Por su puesto que es necesario establecer prioridades. Super integralidad en personas frustradas y con desequilibrios mentales o especialización con felicidad y adaptación social.

Recomendaciones para soluciones a corto plazo

La reorganización de los horarios de vida de los niños debe facilitar la satisfacción de sus necesidades, su formación para la vida y su bienestar. Deben adecuarse las expectativas y establecerse prioridades que tengan en cuenta el derecho del niño al tiempo libre, el juego libre, la recreación y el ocio, por lo que aconsejo:

  • No defender expectativas futuras que no se justifiquen con reales potencialidades reales y motivaciones del niño. No tiene sentido someter al niño a un entrenamiento de un arte o deporte para el cual el niño no tiene aptitudes ni motivación. Para el ejercicio físico que un niño necesita para su desarrollo normal, basta con la educación física que recibe en su horario escolar y con la actividad desplegada en la realización de juegos activos en espacios abiertos.
  • Tratar de influir en los maestros con la idea de que son suficientes las horas de escuela. Para adquirir los conocimientos escolares tiene que ser suficiente el tiempo que pasa en la escuela. Cargar al niño de tareas para la casa afecta la dinámica familiar, perturba el descanso activo del niño, incluso puede dañar la motivación escolar. Las tareas y trabajos extra clases se han ido tanto de control, que terminan en muchos casos siendo realizados por los padres, aportando calificaciones que el niño no merece.
  • Prescindir de repasadoras y repasos extra a no ser que existan condiciones excepcionales que lo justifiquen. Atrasos en la asimilación del contenido, proximidad de los exámenes u otras.
  • Fijar en el horario del día un espacio de tiempo el ocio. Este tiempo debe ser suficientemente amplio y con las condiciones ambientales necesarias, para que el niño juegue libremente, sin intervención del adulto. Con posibilidades de socialización y garantías de seguridad.

Hace unos días oí decir y hubo cierta difusión en las redes sociales, de que la ONU, o alguna de sus dependencias se habían pronunciado por la eliminación de las tareas escolares para el hogar. Lamentablemente parece que fue una fakenews (noticia falsa). De ser así, tanto ellos, como yo y tal vez algunos de los que leen este artículo, seguimos con una deuda con los niños.

¿Que le parece a usted? Háganoslo saber en la sección de comentarios que aparece más abajo.

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