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Psicología de Omar

Respeto a los padres, maestros y personas mayores

Respeto a los padres

Hace pocos días, coincidí con el profesor José Manuel González, neuropediatra, excelente profesional, bella persona y una de las voces más autorizadas de mi región en su especialidad. De su amena conversación salió el tema al que me quiero referir en el presente artículo sobre los niños: el casi perdido respeto a los padres y en general por los adultos.

Lamentablemente en esta oportunidad me tengo que apartar un poco de mi experiencia en consulta, pues muy rara vez se solicita ayuda por parte de la familia por esta razón. Digo que es lamentable porque a fuerza de costumbre tal parece que el irrespeto ha venido a ser una conducta normal y bien vista por las personas.

Sin embargo, muchos de los que hoy peinan algunas canas, mientras se dedican a querer y educar a sus nietos, recordarán, que bastaba un: “Se lo voy a decir a tu papá” para que hasta el niño más irreverente bajara la cabeza y marchara directo a casa.

Es cierto que mucho ha llovido desde entonces y que por más que alguien añore volver al pasado es imposible hacer retroceder la rueda del tiempo. Pero, ¿es entonces la única alternativa aceptar la pérdida del respeto? Me niego a aceptarlo.

Importancia del respeto en los niños

Es normal y bueno el respeto, la vida en comunidad implica el ordenamiento, sin normas de conducta la sociedad se convierte en un ente caótico. El respeto es, a mi modesto criterio, una de las normas que facilitan la convivencia entre los seres humanos. Es un valor irrenunciable que precisa mayores cuidados.

Son muchos los aspectos que en distintas sociedades y culturas determinan el respeto, algunos de ellos pueden parecer, e incluso, ser absurdos en determinado momento, pero otros no lo son tanto, y juegan un papel importante en el orden social. Creo que, de ellos, los menos cuestionables son: el respeto a los padres, el respeto a las personas mayores y el respeto al rol social de los individuos.

Respeto a los padres

El primero de ellos se explica por sí solo. Los padres merecen ser respetados., puede parecer a los ojos del niño o adolescente, que no tienen la razón en lo que dicen, que estén equivocados, que se imponen de manera inadecuada, que son injustos, incluso que su visión de las cosas es retrógrada, pero nada de eso justifica faltarles el respeto. Aun cuando el padre lo merezca, ningún niño debería crecer sin respetar a sus padres y son los padres los que deben inspirar e imponer ese respeto.

Respeto a las personas mayores

Así mismo los niños deben respetar a los mayores, también sus padres deben hacerlo. Todas las personas merecen respeto por su edad, al ser de esta manera los adultos mayores deberían ser los más respetados. Las sociedades modernas deberían aprender, de muchas tribus, la veneración a los ancianos.

No creo que deba estimularse, justificarse ni tolerarse la falta de respeto de un niño o adolescente a algún adulto, lo conozca o no. No se trata de si el adulto es responsable de la conducta irrespetuosa, sino, de lo que puede significar para el niño asumir tal actitud.

Respeto al rol social

El respeto al rol social es para mí tan importante o más que los anteriores, se trata de que determinados roles deberían inspirar más respeto del que hoy se les profesa, son muchos los roles a que me podría referir, pero si se trata de ejemplificar, necesariamente hablaré del rol del maestro.

Respeto al maestro

Desde el inicio de la vida escolar hasta los últimos años de la universidad, aún más allá, en la formación posgraduada, muchos son los maestros y profesores que merecen todo nuestro respeto, ellos, de muchas maneras, de alguna manera nos ayudan a crecer en la vida.

Sin embargo, debemos preguntarnos:

  • ¿Reciben siempre el merecido respeto?
  • ¿Vela la familia porque sus hijos sean respetuosos con ellos?
  • ¿Son incluso respetuosos los padres con los maestros de sus hijos?

Ojalá las respuestas a estas interrogantes sean positivas. El mundo ha conocido de algunos lugares en los que se ha recomendado a los maestros llevar armas a las escuelas para defenderse de una posible agresión de sus alumnos. ¿Hasta dónde debemos llegar?

El debido respeto

Renunciar al debido respeto no debe ser la opción, puede llevar al caos social y afectar la normal y adecuada convivencia entre los seres humanos, pero llamo la atención sobre el hecho de que usé el término “debido” y lo hice de modo intencional, nadie debería exigir un respeto que no cultiva, la responsabilidad no es solo del niño que falta el respeto o de los padres que no se lo exigen al niño. En ocasiones los propios adultos son también responsables.

¿Respetan los adultos a los niños?, ¿se respetan a sí mismos como personas?, ¿respetan los cánones de su profesión? En mi modesta experiencia se ha impuesto, como una moda de muy mal gusto, una relación demasiado simétrica entre los adultos y los niños.

Desde los padres, que involucran en cuestiones de adultos a sus niños, le cuentan sus vicisitudes, los hacen partícipe de su propio irrespeto por otras personas, hasta maestros que no respetan a sus alumnos, lo que en ocasiones puede llegar a la humillación, no guardan la debida distancia, ventilan con ellos o en su presencia sus problemas personales y promueven actitudes poco éticas, activa o pasivamente, de manera intencional o no.

Causas de la pérdida de las actitudes de respeto

Veo la falta de respeto como un subproducto indeseado del desarrollo de la sociedad moderna, el cual obedece a la imbricación de múltiples causas, que no pretendo abordar en su totalidad. Algunas de ellas son:

  • La pérdida de valores, en un mundo sobrecargado de estrés, que de alguna manera propone que se valore más a las personas por lo que tienen que por quienes son, en el que tienden a ser efectivas y en ocasiones hasta bien vistas, actitudes individualistas y egoístas.
  • La tendencia a una relación demasiado simétrica entre padres e hijos, donde casi cualquier actitud es permisible, y una frecuente deficiencia en el control familiar de la conducta de los niños.
  • Ambientes familiares disfuncionales en los que predomina la falta de respeto entre todos los miembros.
  • La influencia de los medios de difusión masiva y las nuevas tecnologías, que son consumidas indebidamente y desde edades muy temprana, prácticamente sin control ni censura alguna por parte de los adultos.
  • La disminución de actitudes éticas por parte de los adultos en sentido general, y que cada vez más, son asumidas socialmente como conductas normales.
  • Deficiencias en el tacto pedagógico y en la formación ética de algunos educadores y la falta de supervisión y control sobre los mismos.
  • La falta de atención a la dignidad y el decoro de los niños desde edades tempranas.

Estos aspectos, por nombrar solo algunos, pueden dar la idea de lo complejo que resulta el rescate del tan maltrecho respeto, pero nada más lejos de mi intención que dar una visión pesimista. Por el contrario, mucho podemos y debemos hacer, creo que estamos en el momento de hacerlo.

Recomendaciones para rescatar el respeto perdido de los niños

  • Utilizar métodos educativos adecuados, desechando métodos violentos que lastren o dañen la dignidad y el orgullo el niño. Puede leer los artículos de las premisas y la guía para educar bien a los hijos ya publicados en el blog.
  • Mantener a los niños al margen de las conversaciones y de los problemas de los adultos.
  • Estimular y exigir el respeto a las personas adultas, tanto del medio familiar como adultos extraños.
  • Los padres deben ser respetuosos con los adultos en presencia del niño y mostrar un modelo claro a seguir en este sentido.
  • Controlar el tiempo de exposición a la tecnología a tenor de lo publicado en el artículo sobre el tema en nuestro blog (puedes leerlo dando click aquí).
  • Supervisar el contenido de los productos audiovisuales que consume el niño y evitar los que no se ajusten a la edad y nivel de desarrollo de los niños o que promuevan en ellos actitudes indeseadas.
  • Atender a las características, actitudes y tipos de relación de los maestros o educadores de los hijos.

Tal vez, aun si todos cumplimos con estas orientaciones, no logremos resolver totalmente el problema del respeto debido, pero de lo que estoy seguro es, que habremos iniciado el camino para su solución. Si usted, amigo lector, enriquece con sus reflexiones y el debate, el tema aquí tratado, estaremos un paso más cerca de poder lograrlo.

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